Acaba de iniciarse una
nuevacampaña de recuperación del
espíritu cristiano de las primeras comuniones, con el fin de que se pueda
celebrar sin caricaturas ni excesos, elacontecimiento
más importante para la vida religiosa de nuestros niños, la participación consciente y viva en la Eucaristía. Justo es que
reconozcamos, que en estas celebraciones se ha producido un choque frontal entre
lo sagrado y lo profano, originado por dos mundos radicalmente incompatibles:
el mundo de la fe y el submundo del “dios consumo”.
El tiempo de Pascua se acerca a su culminación en
las solemnidades de la Ascensión del Señor y de Pentecostés. En torno a estas
fiestas tienen lugar las primeras comuniones en nuestras parroquias, un
acontecimiento importante para los niños y niñas que se incorporan a la Mesa
eucarística de la familia de los hijos de Dios, y también para nuestra Iglesia
diocesana que ha centrado la actividad pastoral en la Iniciación cristiana.
Entramos
en el mes de las Primeras Comuniones. Se trata de un
acontecimiento importante en la vida de los niños, de sus familias y de las
comunidades cristianas. La Delegación Episcopal de Catequesis de la
archidiócesis de Zaragoza ha preparado unas interesantes reflexiones que
ofrecemos a nuestros lectores.