|
"Qué vacío hay en el hombre, qué dominio de la culpa sin tu soplo" El Soplo de Dios es vida. En el relato del Génesis, el barro inánime del hombre cobra vida cuando Dios sopla sobre él su aliento. Las demás criaturas surgen de la nada a la voz, a la orden, de la Palabra divina, pero el ser humano viene a la existencia por la Palabra y el Soplo divinos. 
Cuando Jesús resucitado envía a sus apóstoles en continuidad con la misión que El ha recibido del Padre, sopla sobre ellos diciendo “recibid el Espíritu Santo”. Con ese Espíritu van a poder perdonar pecados. Con razón dice el himno que, sin el soplo de Dios, en el ser humano hay un vacío, el vacío de la Trinidad, y domina la culpa. En Pentecostés, el soplo de Dios irrumpe violento, con la violencia suave y enérgica del poder divino. Ahora no es un solo hombre ni el grupo reducido de los doce sino toda la Iglesia quien es creada, dada a luz, dada a la vida por la brisa recia de Dios. Toda la casa, que ahora también tiene una Madre, se ve animada por un mismo Espíritu, por una sola Alma que le va a dar vida y va a guiarla a lo largo de toda su historia. En esa casa quiero habitar, Señor. No permitas que por nada del mundo pida la parte de la herencia y me aleje a des-animarme, a des-vivirme, fascinado por los espejismos de la cultura de la muerte. Ni permitas siquiera que viva dentro de la casa de tu Soplo como el hijo mayor de la parábola: resentido y triste, espirando el aliento rancio y hediondo de una vida cristiana tísica. Renueva tu Soplo, Dios bendito, en esta hora de tu Iglesia y de mi historia. Que penetre totalmente mi alma humana y sea alma divinizada y, desde ahí, sea claridad para la mente y amor ardiente para el corazón. Que ese Hálito divino suba hasta mis cuerdas bucales como lengua de fuego que alaba y canta tus grandezas, como espada de doble filo y palabra poderosa proclamada, que transmite tu vida a quienes la escuchan. ¡Qué plenitud, qué belleza, qué atractivo espiritual hay en el hombre, qué dominio de la gracia, de la verdad y del bien con tu Soplo!
|