|
El domingo 28 de octubre de 2007 será una fecha histórica para la Iglesia de España. En Roma 498 de sus hijos serán beatificados y reconocidos como cristianos ejemplares. Lo eran por su fidelidad al evangelio pero el martirio los ha convertido en modelos especialmente conocidos.
El martirio, como cualquier muerte violenta, es siempre motivo de discusión. Estos mártires españoles sufrieron la muerte durante la persecución religiosa que se desató en los años 30 del siglo pasado. Por eso algunos han intentado politizar esta beatificación. No es correcto. “La Iglesia tiene sus propios calendarios y no es justo decir que haya habido una coincidencia buscada con la Ley de la Memoria Histórica”. Estas palabras no son de un obispo, sino de Francisco Vázquez, ex alcalde socialista de La Coruña y embajador de España ante la Santa Sede. En la interesante entrevista concedida a la revista Vida Nueva el embajador añade abiertamente: “Puedo decirle que son mártires de la fe y que fueron asesinados por no renegar de su fe, y que murieron perdonando. Esto es evidente y no podemos decir otra cosa; sería mentir si lo dijéramos”. El embajador, sincero impulsor de la Memoria Histórica, añade que el día de las beatificaciones “puede ser un momento excelente para la reconciliación de unos y de otros españoles. Hay que vivirlo desde esta clave. El perdón tiene que ser pedido por ambas partes, y en estos días puede haber un gesto en este sentido por parte de todos” La entrevista es amplia y lúcida. Estas palabras reflejan sensatez política y también una conciencia de cristiano practicante. En el mensaje de los obispos españoles con motivo de esta beatificación se afirma que “los mártires están por encima de las trágicas circunstancias que los han llevado a la muerte. Con su beatificación se trata, ante todo, de glorificar a Dios por la fe que vence al mundo y que trasciende las oscuridades de la historia y las culpas de los hombres”. Recuerdan los obispos que de entre los numerosos mártires del siglo XX en España, 479 han sido ya beatificados en once ceremonias a partir de 1987, y 11 de ellos son ya santos. Entre los nuevos beatos se encuentran “los obispos de Cuenca y de Ciudad Real, varios sacerdotes seculares, numerosos religiosos -agustinos, dominicos y dominicas, salesianos, hermanos de las escuelas cristianas, maristas, distintos grupos de carmelitas, franciscanos y franciscanas, adoratrices, trinitarios y trinitarias, marianistas, misioneros de los Sagrados Corazones, misioneras hijas del Corazón de María-, seminaristas y laicos, jóvenes, casados, hombres y mujeres”. Para los católicos son modelos de fe vivida en radicalidad. “Martirio” significa originariamente testimonio. Y el creyente está siempre llamado a ofrecer un testimonio vivo y sincero de la fe. Para los no creyentes serán una víctima más de los conflictos que han desangrado nuestra tierra. Para todos son una llamada a la paz y la concordia.
José-Román Flecha Andrés
|