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La solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús ha sido la ocasión de celebrar varios acontecimientos de singular importancia: la misma devoción al Sagrado Corazón de Jesús, el inicio del Ańo Jubilar de los sacerdotes y en este domingo, la renovación de la Consagración de Espańa al Sagrado Corazón. Todos hemos tenido conocimiento de estas celebraciones, pero ahora nos queda llevarlas a la vida personal y eclesial. 
El pasado 19 de junio, comenzó un acontecimiento de vital importancia en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el Ańo Jubilar Sacerdotal. Con este jubileo, el Santo Padre ofrece una ocasión propicia para profundizar en el valor y la importancia de la misión sacerdotal y para pedir al Seńor que le dé a su Iglesia el don de numerosos y santos sacerdotes. Los sacerdotes, como todos los fieles, estamos llamados a la conversión, pero en este ańo, de una manera especial, unidos a todos los que han recibido la ordenación sacerdotal. Esperemos que los frutos de este tiempo sean que los sacerdotes alcancemos a ser más auténticamente aquello que somos; que consigamos una verdadera conversión a nuestra identidad eclesial, es decir, que nuestro ser determine nuestras obras y que nuestro corazón abra más espacio a Cristo, Buen Pastor, para que a través de nuestra vida se vea al Seńor. El día del Corpus expresó el Papa el peligro de que acampe en medio de la Iglesia el secularismo y nos advertía para cuidar a los que se nos han encomendado, por ello es preciso cultivar nuestra espiritualidad y que la vivamos con más generosidad y con coraje nos volquemos en el servicio a los demás con verdadera transparencia y a autenticidad.
El lema del Ańo Jubilar es: “Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote". Os ruego una oración al Seńor por todos los consagrados, cosa que no será difícil si pensáis, cuando os pongáis a orar, en el sacerdote de vuestra parroquia, que os sirve y os quiere. Os agradezco sinceramente vuestra invocación al Altísimo, porque habréis entendido que el Papa busca imprimir una renovación en la Iglesia basada en la santificación de los sacerdotes, especialmente a través de la oración. Os he pedido esto, porque la solidaridad espiritual de la comunidad es un apoyo muy fuerte para la vida espiritual y apostólica del sacerdote.
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús está viva desde los comienzos de la Iglesia, resaltando especialmente la infinita misericordia de Dios, pero cobró más fuerza con las manifestaciones a Santa Margarita María. El día 16 de junio de 1657, descubriéndole su Corazón, dijo el Seńor a Santa Margarita María: «He aquí este Corazón que ha amado tanto a los hombres, que no ha omitido nada hasta agotarse y consumirse para manifestarles su amor, y por todo reconocimiento, no recibe de la mayor parte más que ingratitudes, desprecios, irreverencias y tibiezas que tienen para mí en este sacramento de amor». Pido a Dios que os conceda un corazón misericordioso.
+ José Manuel Lorca Planes - Obispo de Teruel y de Albarracín
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