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El domingo 23 de agosto es la fiesta de la Virgen de la Mayor con actos multitudinarios a las 12 del mediodía y a las 9 de la noche Sigüenza celebra pasado mañana, domingo siguiente a la Asunción y a la fiesta de San Roque, este año día 23 de agosto, la festividad de su patrona, la Virgen de la Mayor. Esta fiesta llega tras un solemne novenario -que ha incluido el rezo del Rosario y de la Novena y la celebración de la Eucaristía-, comenzado el día 14 y celebrado con convocatorias, a las ocho de la mañana y a las siete y media de la tarde. El Novenario se ha desarrollado este año bajo el lema "¡Bendito el fruto de tu vientre! Santa María Madre de la vida”. 
Las predicaciones de la Novena vespertina de este año han sido realizadas por seis sacerdotes y el arzobispo coadjutor de Sevilla y prelado de Córdoba. Monseñor Juan José Asenjo lo hace el último día de la Novena, sábado 22 de agosto, a las 20 horas. Concluida la celebración, tendrá lugar la imposición de escapularios a los nuevos hermanos de la Cofradía, bajo la presidencia también del arzobispo natural de Sigüenza
Dos misas por la mañana Pasado mañana, domingo 23 de agosto, día de la festividad de la Virgen de la Mayor, que se celebra desde finales del siglo XV, los actos conmemorativos tienen tres grandes momentos. El primero de ellos comienza a las ocho de la mañana. Numerosos fieles participan en el tradicional Rosario de la Aurora, que recorre las travesañas y las murallas de la ciudad. A continuación, en el altar de la Virgen de la Mayor se oficia una Eucaristía, presidida por el abad de la Cofradía. A las 12 horas, nuestro obispo diocesano, monseñor José Sánchez, preside la Eucaristía central y principal de la Jornada. Está también previsto que concelebre, amén de varios sacerdotes, el seguntino monseñor Juan José Asenjo, arzobispo coadjutor de Sevilla y administrador apostólico de Córdoba. Más de medio millar de fieles acuden a la Misa. Canta la Coral Santa Cecilia de Sigüenza, cuyo director es el canónigo Juan Antonio Marco.
Procesión al caer de la tarde
El momento más esperado del día llegará a partir de las nueve de la tarde. Comienza con el rezo del rosario ante el altar de la Virgen de la Mayor, mientras va saliendo la procesión en su honor, que media hora más tarde está ya en las calles de la ciudad. Es la procesión de los faroles en honor de la Virgen de la Mayor, que recorrerá las principales calles de la ciudad, acompañada de varios miles de fieles. La procesión de los faroles de la Virgen de la Mayor es fiesta de interés turístico regional. El tañido de las campanas catedralicias, el desgranar del Santo Rosario y los sones de la banda de música aportarán el sonido inconfundible de la más bella noche seguntina, iluminada por los cirios de los faroles procesionales y las luces artísticas y monumentales de la ciudad, mientras que los nardos, los gladiolos y las rosas en honor de María Santísima de la Mayor esparcirán sus mejores olores y fragancias al igual que del corazón y los labios de los seguntinos saldrán las más hermosas plegarias y oraciones en la fiesta anual de su Madre y Señora.
Versos para la más bella noche seguntina
El poeta y montañero alcarreño Jesús García Perdices, fallecido repentinamente en 1993 y natural de Huérmeces del Cerro, muy próxima a Sigüenza, escribió estos hermosos versos, titulados “Torres de la Catedral”. Comienzan recordando que hace ahora exactamente dos siglos la imagen románico-gótica de la Virgen de la Mayor estuvo a punto de ser quemada durante la invasión napoleónica y cómo fue rescatada por una valerosa mujer seguntina. Los quintetos concluyen con una recreación de la procesión de los faroles y como una evocación del Rosario de la Aurora, una de las tradiciones más hermosas y más arraigadas del culto a la Virgen de la Mayor.
“El sablazo de un francés ha mordido tu mejilla, pero Sigüenza a tus pies te ha subido en el pavés de la gloria de Castilla.
Y aquel soldado invasor, que te arrojar a la hoguera, yace muerto sin valor de una española cualquiera.
Torres de la Catedral, Callejuelas seguntinas; una aurora boreal llena de luz fantasmal la sombra de las esquinas.
Rasga de la noche el velo Tu Rosario de Faroles y un negro terciopelo las estrellitas del cielo resplandecen como soles.
Arriba, duerme el castillo, y abajo, por la alameda, los faroles con su brillo se cierran como un anillo sobre tu cara de seda.
Virgencita labradora, mi Virgen de la Mayor, con las luces de la aurora, quiero ofrecerte, Señora, la claridad de mi amor”. 
Francisco Vaquerizo Moreno es uno de los principales poetas contemporáneos de nuestra provincia. En mayo de 2000, con ocasión de la entrega a la Casa de Guadalajara en Madrid de una imagen de la Virgen de la Mayor, compuso el siguiente y hermosísimo poema, quizás el más bello y más completo sobre la patrona seguntina:
“Coronada y sedente, con el Niño Jesús en las rodillas, contemplas a tus hijos de Sigüenza y hacia tu corazón los encaminas para que sean fieles a tu nombre, a tu amor, a tu ejemplo y a tu estima, oh Virgen, Tú, Señora de la Mayor nombrada y aplaudida, oh Virgen a quien todos tenemos por insigne seguntina, oh Virgen la más dulce, la más piadosa, tierna y compasiva, el ser más acabado, más perfecto, que ha dado a luz la Trinidad Santísima.
Virgen de la Mayor, Señora y Madre, gloria y honor de esta Sigüenza mística, que te viene rindiendo sus amores desde la antigüedad más antiquísima, de esta ciudad que pone cuerpo y alma en celebrar tu fama y tu valía y que acude gozosa a cobijarse bajo el amparo de tu compañía porque quiere hacer suyos tus argumentos y tus paradigmas, porque quiere mirarse en el espejo de tu bondad y tu sabiduría.
Virgen de la Mayor, aquí nos tienes apurando la luz de tus mejillas; aquí nos tienes, Reina Soberana, admirando tu voz y tu sonrisa, aquí nos tienes, Madre, hechos un sueño para soñar contigo maravillas y poner en tus manos todos nuestros pesares y desdichas. Échanos una mano, Virgen Santa, sé siempre nuestra guía, orienta nuestros pasos para no caminar a la deriva y haz que, a la sombra de tus enseñanzas, distingamos verdades de mentiras para poder vivir como cristianos que conocen y viven la Doctrina.
Virgen de la Mayor, joya preciosa de nuestra hermosa Catedral Basílica y de la muy noble y muy leal Sigüenza que viene hoy a esta Casa y deposita aquí tu Imagen, para que acompañes y compartas cariño y simpatía con estas otras Vírgenes hermanas, que preside la Virgen de la Antigua, y para que protejas con más mimo a toda la colonia seguntina que, por unas razones o por otras, en este gran Madrid hace vida.
Coronada y sedente, Con el Niño Jesús en tus rodillas, Contemplas a tus hijos de Sigüenza y los acoges bajo tu sonrisa, oh Virgen, Tú, de la Mayor nombrada, porque mayor que tú ni más divina ni más nada de nada, no ha nacido ni nacerá jamás, que así de estricta es la opinión que tienen al respecto los hermeneutas de la cosa bíblica.
¡Viva por siempre amén la más gloriosa, la Virgen más amada y más querida, la que llamamos Mayor de todas, la que es la Primera Dama Seguntina, y que siempre llevamos en el alma, porque es también Patrona de la Villa”.
Fredesvindo de Grado fue, en la década de los cincuenta del siglo pasado, cantor de la catedral de Sigüenza. Suyos son los siguiente versos, titulados “Gloria y alegría de Sigüenza”:
“Himno sublime y sin par, que rime con tu grandeza, quisiera alegre entonar por mi musa y por Sigüenza, oye mi tierno cantar.
Es tu presencia en la historia el ser de nuestra grandeza, por eso en nuestra memoria Tú serás siempre la gloria de esta bendita Sigüenza.
¿Qué de Sigüenza sería, que de su antiguo esplendor, si en vuestro altar, noche y día, no fuerais vos su alegría, oh Virgen de la Mayor?
Seguntino, que en la vida, vas por camino erizado, de cruces que abren heridas, ¿quién tu dolor ha endulzado, sino esta Madre querida?
Pero ¿por qué en mi alegría vierten lágrimas mis ojos? ¿Será tal vez que a porfía Sigüenza llore en despojos lo que más amara un día?
No olvidéis que, si a su historia siempre hizo honor su nobleza, hoy más que nunca en su gloria, sabrá honrar vuestra memoria el escudo de Sigüenza”.
También sacerdote y también al servicio de la catedral, Luis Viejo Montolío –abad de la Cofradía de la Virgen de la Mayor de 1978 a 1992 y todavía canónigo doctoral de la catedral- compuso la siguiente composición poética sobre la procesión de los faroles:
“Rompe la noche en vertientes de luz, es agosto… María la Mayor irrumpe, a catedral abierta, en el transluz vespertino que voltea en campanadas.
Es azul la mirada de la Reina, transparente su sonrisa mayestático su andar… Sobre carroza de nardos se hace nidos un cantar: Eres Tú que eres piropo y capullo y rosa, Tú, la Reina de Seguntinos, la Señora en letanías y rosarios, al alzar.
Hechas lengua, las campanas Truena, gritan un alud en nieve de nardos frescos, en Rosario de faroles, en racimos de piedad.
Sigüenza arde en incensarios, toda se hace Catedral, pasa la Reina y las calles ensortijándose van, pasa la Reina y las almas son patena, son altar… ¿Virtud? Alfombrado va el camino De virtudes… ¿Salud? Peticiones engastadas a la Reina enjoyan ya y… se hace camino el rezo y el rezo en camino va… Y se hace camino el Cielo Y el Cielo en camino va…
Señora de la Mayor, Un estallido de aplausos va a estallar: entras, Señora, a tu Altar, has inundado de flores y virtud las huellas del borceguí en plata, de tu andar…”.
“HIMNO A LA VIRGEN DE LA MAYOR”
“¡Salve, Madre del pueblo seguntino! ¡ Salve!, Reina feliz de la ciudad, la que siempre te tuvo un amor vivo, la que siempre postróse ante tu altar, la que siempre te tuvo un amor vivo, la que siempre postróse ante tu altar. (Bis)
A ti, nuestros mayores por Reina te aclamamos, a ti te idolatramos tu hidalgo corazón, y alzándote en un trono radiante de hermosura, nos viste, Virgen pura, rezarte una oración.
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