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EL APÓSTOL SANTIAGO, PATRÓN DE ESPAÑA (Nota de ECCLESIA DIGITAL: comenzamos una serie de entregas de artículos de nuestro colaborador José Barros Guede a propósito de su reciente libro sobre el apóstol Santiago, el Camino de Santiago y la tradición Xacobea. 
Sancho Panza preguntándole a Don Quijote por qué los españoles cuando quieren dar una batalla invocan “Santiago y cierra España”, le responde: “mira, este caballero de la cruz bermeja háselo dado Dios a España por Patrón y amparo suyo”. Francisco de Quevedo escribe al rey Felipe IV: “Dios hizo a Santiago, Patrón de España que no existía entonces, para que cuando llegue el día pudiera interceder por ella y volverla otra vez a la vida con su doctrina y con su espada”.
Ante ello, en el año 1630, el papa Urbano VIII declara al apóstol Santiago, el Mayor, único Patrón de la Nación Española ante el deseo general de los ciudadanos españoles contra el parecer de algunos que querían que declarase tambien a santa Teresa de Jesús copatrona de España. Pues bien, haciendo memoria histórica, desde el siglo IX los reyes de los reinos hispánicos venían proclamando al apóstol Santiago, Patrón de España. Su patronazgo nace a raíz de la victoria de las tropas hispánicas sobre las sarracenas en batalla de Clavijo, cerca de Nájara, el 3 de mayo de 844. El rey Ramiro I del reino Hispano Astur al negar el tributo anual de las “cien doncellas”al califa de Córdoba, Abderamán II, este le hace la guerra. Anteriormente, se lo había reclamado en virtud de lo pactado con su antecesor, el rey Mauregato. Según una vieja y constante tradición hispana las fuerzas cristianas pierden el combate en el primer día. De noche, el rey Ramiro I sueña que el apóstol Santiago le promete la victoria. Al día siguiente, muy de mañana, confiando en su palabra, ataca con todas sus fuerzas a las tropas sarracenas. De repente, el apóstol Santiago, el Mayor, aparece en la famosa batalla de Clavijo, cerca de Nájera, montado en un caballo blanco, llevando una bandera blanca en una mano y una espada centelleante en la otra y combatiendo a los sarracenos a los que derrota habiendo centenares de muertos y heridos. En recuerdo de esta gesta épica, los reyes de la Reconquista española, desde el siglo IX, declaran al apóstol Santiago, Patrón de España, y establecen el “Voto de Santiago”, que consistía en que las tierras conquistadas o por conquistar debían hacer todos los años una ofrenda obligatoria de bienes en especie a la Iglesia del apóstol Santiago, en agradecimiento por dicha victoria. Desde entonces, en recuerdo de este hecho milagroso, las imágenes del apóstol Santiago a caballo y blandiendo la espada como “guerreiro hispano, se multiplican por toda la geografía de los reinos hispanos. Los reyes de la Reconquista española tenían una gran fe en el poder milagroso del apóstol Santiago. Concretamente, San Fernando atribuye la conquista de Sevilla a Dios, a santa María y a los merecimientos de Santiago, diciendo: “cuyo alférez nos somos e cuya enseña traemos, e a que nos ayuda siempre a vencer”. Los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, le llaman: “luz y patrón de las Españas, espejo y guiador de los reyes”. En señal de gratitud, los habitantes cristianos de los territorios españoles, desde el Pisuerga al mar Mediterráneo y al Océano Atlatántico, se comprometieron a pagar el Voto de Santiago a la Iglesia del apóstol Santiago. Los Reyes Católicos lo extienden al reino moro de Granada, y el rey Felipe IV, en 1643, lo hace a todos los reinos de España. Las Cortes Españolas, en 1646, establecen dicho Voto de Santiago, como ofrenda de los reyes, príncipes y del arzobispo compostelano a dicha Iglesia. Esta ofrenda obligatoria será abolida por las Cortes de Cádiz, en 1810. El nombre e iconografía de apóstol Santiago está patente en muchas ciudades y pueblos hispanoamericanas, cuya devoción y culto está extendido entre sus ciudadanos. Es más, Américo Castro afirma en su libro, La Realidad histórica de España: “la devoción al apóstol Santiago conformó el ser de los españoles”. Sánchez Albornoz escribe en su libro, España, un enigma histórico: “Santiago es hechura de España, y no España obra de Santiago”. Alfonso Rodríguez Castelao escribe en su libro, Sempre en Galicia: “Hespaña representou ao Apóstolo Santiago a semellanza dos guerrilleiros da Reconquista, montado nun cabalo branco e brandendo uhna espada, terror dos sarracenos, tal como foi descrito por Alfonso X, o Sabio, na sua referencia da batalla de Clavijo; este é o Santiago Matamoros, que se venera nas iglexas hispanas a modo de Patrón provincial o Patrón das Hespañas”.
José Barros Guede A Coruña, a 17 de febrero del 2010
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