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Escrito por Amparo Tos Boix, Valencia
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viernes, 05 de marzo de 2010 |
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Desde
su aparición sobre la Tierra ha sido una constante de la humanidad ofrecer
sacrificios a Dios, a los dioses, a un ser superior en fin, se le llame como se
le llame. Los primeros sacrificios de que tenemos noticia son los de Caín y
Abel, con sus frutos y ganados.
Posteriormente se suman a
éstos los sacrificios humanos de niños, doncellas. de los que hay
noticias en Grecia, Roma, así como en las culturas maya, azteca, inca, celta,
etc.; el descubrimiento de sus detalles pone los pelos de punta. En nuestros
días, en España, hemos superado ampliamente el record de aquellos pueblos
antiguos. Hablo, naturalmente, del "derecho" de una mujer a matar al
hijo que crece en sus entrañas. Salimos malparados en la comparación con los
pueblos antiguos, porque la mayor malicia de la nueva ley del aborto -aparte de
que cada aborto es un asesinato- radica en que el tal "derecho"
convierte a las mujeres en diosas y oferentes a un tiempo, dueñas de la
vida y de la muerte, ofreciéndose a sí
mismas el sacrificio de sus propios hijos.
Amparo Tos Boix, Valencia.
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Modificado el ( jueves, 12 de abril de 2012 )
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