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La segunda Iglesia del Apóstol
Santiago
(Nota de ECCLESIA
DIGITAL: proseguimos la serie de entregas de artículos de nuestro colaborador
José Barros Guede a propósito de su reciente libro sobre el apóstol Santiago,
el Camino de Santiago y la tradición Xacobea. Esta es la quinta entrega)
A
la muerte de Adulfo II, es nombrado obispo de la Iglesia del Apóstol Santiago
de Iria-Compostela Sisnando I en 879, quien se había educado y formado en el
monasterio de santo Toribio de Liébana. Su constante preocupación fue la
construcción de una nueva y segunda Iglesia, más sólida y magna, en honor del
Apóstol Santiago en Compostela, pues su primera Iglesia resultaba ser pequeña y pobre. Con la ayuda del rey
Alfonso III, el Magno lleva acabo dicha
obra.
No
toca en nada a los sepulcros del Apóstol Santiago y de sus dos discípulos
Teodoro y Atanasio. Levanta la segunda Iglesia del Apóstol Santiago con tres naves y tres ábsides. En el ábside de la nave central pone el altar
de Jesús Salvador, en el lateral de la nave derecha el altar del apóstol san
Pedro, en el lateral de la nave izquierda el altar del apóstol san Juan
Evangelista, y en el centro de la nave central coloca el altar del Apóstol
Santiago. El pavimento interior de las naves era más bajo que los ábsides. A la
entrada de nave principal había un arco triunfal apoyado en sólidas pilastras.
Dicha
segunda Iglesia del Apóstol Santiago conservaba de la primera Iglesia el dintel
de la puerta principal del Oeste, hoy llamada del Obradoiro, maravillosamente
construido y esculpido con mármoles labrados, y la del Norte, la más usada y
trabajada, que cubría un pórtico de dieciocho columnas de mármol, donde se
administraba justicia. Junto a esta puerta Norte construye el nuevo baptisterio
de san Juan Bautista con su pila bautismal, de planta octogonal.
Santiago de Compostela se convierte entonces
en un centro de civilización y cultura. Peregrinos de todas clases y
condiciones de toda la Cristiandad europea viene visitar la tumba del Apóstol
Santiago admirando la nueva Iglesia Catedral.
El
obispo Sisnando I realiza importantes obras de mejora en los monasterios de
Antealtares y de san Martín Pinario para que los canónigos y monjes ancianos y
enfermos puedan vivir en mejores condiciones. Les dona cuantiosos bienes e
iglesias, entre ellas, le dona al monasterio de san Martín Pinario las iglesias
de san Sebastián y san Lorenzo del Picosacro.
Muerto
el rey Alfonso III, el Magno, le sucede su hijo Ordoño II, quien junto con su
esposa Elvira, de familia gallega, donan cuantiosos bienes a la Iglesia del
apóstol Santiago y confirma las donaciones dadas por su padre. Traslada la sede
y corte real de Oviedo a León, a cuyo traslado asisten casi todos los obispos
del Reino Astur, y entre ellos, Sisnando I, al que el rey consideraba como a un
padre y a su principal consejero.
El
obispo Sisnando I muere a principios de 920. El sabio arzobispo Pedro Elias,
del siglo XII, escribe en un diploma: “nuestro predecesor señor Sisnando I,
santísimo prelado cuarto desde el primero, fue preclaro en santidad y adornado
de buenos honores”.
Le sucede en el episcopado el prior o deán de
la canónica, Gundesindo, hijo del conde Alvito y de la poderosa condesa
Argilona. El 9 de marzo del 922 firma con el obispo de Lugo la donación de
iglesia de santa María de Puertomarín y el monasterio de Loio, que será cuna de
la Orden militar de Santiago, al conde Gutierre Menéndez, muriendo al año
siguiente de un accidente inesperado.
En
924, le sucede en la mitra, el canónigo compostelano Hermenegildo y
fallece el rey Ordoño II. Su hijo mayor
Fruela se hace con el poder del Reino, pero muere al año siguiente 925. Sus
hermanos Sancho y Alfonso IV son nombrados, el primero rey de Galicia, el
segundo rey de León, y su tío Ramiro rey
de Asturias.
El
16 de abril de 927, el rey Sancho, persona pacífica y nada ambicioso, dona el
lugar de Villare (Celanova), al conde Gutierre Menéndez y a su familia, cuya
casa condal tenía en Villanueva de los Infantes. Muere al año sin hijos, y su esposa Ilduara
se retira al monasterio de Castrelo de Miño, a orillas del Miño.
Muerto
el Sancho de Galicia, su hermano Alfonso IV, rey de León, se proclama rey
también de Galicia, confirmando todas las propiedades y bienes dados por sus
predecesores a la Iglesia del Apóstol Santiago. Encomienda el gobierno de
varias comarcas de Galicia al conde Gutierre Menéndez, renuncia a la Corona a
favor de su tío Ramiro y entra de monje en el monasterio benedictino de
Sahagún. Arrepentido al poco tiempo pretende recobrar el Reino, pero Ramiro lo
sitía en León y lo encierra en un calabozo.
El
13 de noviembre de 932, el rey Ramiro de León, confirma todos los bienes y
propiedades dadas por sus antepasados a la Iglesia del apóstol Santiago y le dona otras más.
Muere en 950, sucediéndole su hijo Ordoño III, y al año siguiente fallece el
obispo Hermenegildo. En 952, el diácono
Sisnando II, persona activa, afable y emprendedora e hijo de los condes
Hermenegildo y Paterna, es nombrado y consagrado obispo de la Iglesia del
apóstol Santiago.
Unos años antes, sus padres habían fundado una
iglesia en honor del Apóstol Santiago y una casa dúplice a su alrededor en
tierras de su propiedad, en el lugar llamado Sobrado, para dos comunidades, una
de mujeres bajo la abadesa Elvira y otra de hombres. Las dotan con muchos
bienes y propiedades en el territorio de Préseras y Nendos, con 10 yeguas, 20 vacas,
18 bueyes, 50 ovejas, y con diversos libros litúrgicos y piadosos, indumentaria
y vajillas, cuyo patrimonio aumentará su hijo, el obispo Sisnando II.
A
la muerte de Ordoño III, en agosto de 955, le sucede su hijo Sancho, a quien
los condes gallegos y magnates cortesanos no aceptan, y nombran rey, en 958, a
Ordoño IV, hijo del rey Alfonso IV, quien se había casado en primeras nupcias
con Adosinda, hermana del conde Gutierre Menéndez, padre de san Rosendo. Su
reinado dura poco tiempo. Lo recobra el rey Sancho, en 959, falleciendo en diciembre de 966.
El
obispo Sisnando II repara muros, construye torreones y abre profundos fosos de
agua para proteger a Compostela. Levanta fortalezas como la de la Lanzada para
proteger a Galicia contra los normandos y moros. En 968, los normandos invaden
Galicia penetrando por la ría de Arosa y quemando pueblos y castillos. Sisnando
II les hace frente con sus tropas
haciéndoles retroceder hasta Fornelos, en el río Louro, donde cae muerto por
una saeta, el 29 de marzo de dicho año.
José
Barros Guede
A Coruña, a 18 de
marzo del 2010
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