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En sus palabras previas al rezo del Regina Coeli del domingo 9 de mayo
Domingo, 9 may (RV).- En este mes mariano de mayo y ante el inminente viaje del Papa a Portugal, el Pontífice ha invocado en el Regina Coeli, “la intercesión de la Virgen María por la Iglesia, en particular para los sacerdotes, y por la paz en el mundo”. Benedicto XVI ha recordado también la inminente celebración del XVI Congreso Eucarístico Nacional de Brasil. A los participantes les ha enviado un saludo recordando que el amor de Dios “exige ser comunicado a los demás para así poder construir una sociedad más justa”.
El mes de mayo la Iglesia lo dedica tradicionalmente a la Virgen María, protagonista “humilde y discreta, de los primeros pasos de la Comunidad cristiana: María es su corazón espiritual, porque su presencia entre los discípulos es memoria viva del Señor”. Así lo ha señalado este mediodía el Papa Benedicto XVI en su alocución previa al Regina Coeli, ante una plaza de San Pedro abarrotada de fieles. Sobre este mes de mayo en el que inicia la primavera y se celebra el tiempo de Pascua, el Santo Padre ha analizado el Evangelio de san Juan de este domingo que ofrece un retrato espiritual de la Virgen María. Porque como ha explicado el Papa, “allí donde Jesús promete a sus amigos que el Espíritu Santo les ayudará a recordar cada palabra suya y a comprenderla profundamente”, es inevitable pensar en María. “La Madre de Jesús se transforma así en Madre y modelo de la Iglesia”. En este sentido el Pontífice ha evocado su próximo viaje a Portugal, donde visitará Fátima, en ocasión del décimo aniversario de la beatificación de los dos pastores Jacinta y Francisco. “Por primera vez como sucesor de Pedro me dirigiré a ese Santuario mariano, tan querido por el venerable Juan Pablo II. Os invito a que me acompañéis en este peregrinaje, participando activamente con la oración: con un solo corazón y una sola alma invoquemos la intercesión de la Virgen María para la Iglesia, en particular para los sacerdotes, y para la paz en el mundo”.
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