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Diez
ideas sobre lo qué es el sacerdote según la Misa de la Fiesta de Jesucristo
Sumo y Eterno Sacerdote
Tras el Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI
instituyó la festividad litúrgica de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. La
fiesta fue situada en el jueves tras la solemnidad de Pentecostés.
La riqueza y la significación de esta fiesta quedaron
plasmadas con belleza y profundidad en la liturgia preparada al efecto. La sola
lectura y meditación de las tres oraciones de la Misa y de su Prefacio nos
ofrece un hermoso y cabal retrato de lo que es sacerdote y que ahora concreto
en las siguientes ideas: 
1.- La gloria de Dios y la salvación género son las
razones del sacerdocio, del único sacerdocio de Jesucristo y del sacerdocio
ministerial, concedido a quienes El eligió.
2.- Jesucristo fue constituido por Dios Padre sumo y
eterno sacerdote, Pontífice (puente) de la Alianza nueva y eterna.
3.- Perpetuar en la Iglesia el único sacerdocio de
Jesucristo es voluntad salvífica de Dios.
4.- El sacerdocio real, común o bautismal ha sido
conferido a todo el Pueblo Santo de Dios a través de su incorporación a la
Iglesia por el sacramento del bautismo.
5.- Asimismo Jesucristo ha elegido a hombres de este
pueblo (los sacerdotes), elegidos y consagrados por El y por la unción del
Espíritu, para que participen, por la imposición de manos, en su sagrada
misión.

6.- Los sacerdotes son, de este modo, son ministros y
dispensadores de sus misterios. Los sacerdotes, pues, renuevan en nombre de
Cristo el sacrificio de la redención y preparan a los hijos de Dios al banquete
pascual, donde se reúnen en su amor, se alimentan con su palabra y se
fortalecen con sus sacramentos (la triple misión o “munus” sacerdotal: las
funciones de pastoreo, de magisterio y de santificación).
7.- Los sacerdotes han de entregar su vida por Dios y por
la salvación de los hombres, de modo que esta entrega los configura más a
Jesucristo, con quien comparten la identidad y la dignidad sacras de su único
sacerdocio.
8.- El ejercicio, pues, del ministerio sacerdotal es
fuente de santificación para el sacerdocio en complementariedad y desarrollo
con su consagración y ordenación, que los hace, por la unción de los santos
óleos, la imposición de las manos y las palabras y oraciones consagratorias,
“pertenencia”, sacramento, prolongación de Jesucristo. Como ya se escribió en
la tradición, “Sacerdos, alter Christus”.
9.- Los sacerdotes, desde, con y por Jesucristo Mediador,
Víctima y Ofrenda, han de ser también ofrenda agradable a los ojos de Dios,
haciendo de sus vidas inmolación, sacrificio y entrega en imitación y a ejemplo
de Jesucristo y a favor del pueblo santo que les ha sido confiado.
10.- La clave de la identidad, vida y ministerio de los
sacerdotes es la fidelidad a la gracia recibida en el cumplimiento del
ministerio confiado. Los sacerdotes, por ello, están llamados a dar testimonio
constante de fidelidad y de amor a Jesucristo y a la misión encomendada.
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