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Se acerca el Día Mundial del Medio Ambiente, el próximo 5 de
junio. Por coincidir con el Año de la Biodiversidad, tal vez se remarque la vertiente
conservacionista del ecologismo, preservadora de la variedad biológica. Esto de
que a los católicos nos tachen peyorativamente de “conservadores” muchos que se
tienen por “ecologistas conservacionistas”, pues no deja de ser incoherente:
parece que en el mundo de las especies está todo por conservar, pero no en el
de las culturas, las costumbres, las creencias…Fernando González Bernáldez (Salamanca, 8 de marzo de 1933 - Madrid, 16
de junio de 1992) fue un científico de la ecología, catedrático universitario, ecologista…y
católico practicante. 
En su vocación por la ecología científica
tuvo mucho que ver otro católico y científico, el padre Ambrosio Fernández,
experto en mariposas, con quien se carteaba con menos de veinte años: le
mandaba dibujos de mariposas y el agustino las clasificaba taxonómicamente. En
1965, siendo ya doctor en biología, consigue plaza de científico en el
C.S.I.C., y trabaja en colaboración con Jose Mª Albareda -cofundador de dicho
organismo público de investigación, el más grande de la historia de España-
institucionalizador de la ecología española además de presbítero católico y
miembro del Opus Dei. Se relaciona
con el más prestigioso ecólogo español de todos los tiempos, Ramón Margalef,
con quien llega a firmar en 1969 un artículo legendario sobre fitoplancton
marino. En 1970 obtiene la cátedra de ecología de la Universidad de Sevilla
(fundada por la Iglesia Católica
http://personal.us.es/alporu/historia/historia_1.htm#h1_1
), la segunda de España después de la de Margalef en Barcelona.
Quienes le conocieron personalmente dan fé
de su apasionado catolicismo. Así su compañero Miguel Moleu Andreu testimonia
“…una de las cosas que llamaba inmediatamente la atención de Fernando era su
profunda espiritualidad, que trascendía en su mirada, en sus gestos y en su
conversación. Tenía un profundo sentimiento religioso, cosa poco frecuente en
aquel tiempo entre los estudiantes destacados. No sólo era infrecuente, sino
que incluso era mal visto…”.
González Bernaldez empezó a hacer escuela
de ecología terrestre, como Margalef la hizo de ecología marina, la conocida
“escuela bernaldiana” iniciada en Sevilla. Luis Ramírez-Díaz comenta “…la
semblanza de Fernando para mí podía ser la de un científico profundamente
religioso…”.
De su buen hacer, sus conocimientos y su
prestigio profesional y actividad ecologista da cuenta el nombramiento en 1982
como Subdirector General de Medio Ambiente por Felipe González. Se le considera
además un extraordinario divulgador. El libro “Figura con paisajes” dedicado a
su memoria y publicado por la Fundación
Interuniversitaria que lleva su nombre, completa en profundidad
muchas de las facetas profesionales y personales de su vida.
Está claro que es un error considerar
incompatibles las esferas de razón y fé, o de ciencia e Iglesia Católica.
Fernando González Bernáldez es un claro ejemplo contemporáneo de ello. La Iglesia Católica
no es enemiga, sino promotora de la ciencia. Habrá cometido errores pero…el que libre esté de pecado que tire la
primera piedra.
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