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Con el título “Con nuestros jóvenes en Santiago”, el obispo de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, monseñor José Sánchez González, reflexiona sobre esta iniciativa y sus significado y perspectivas El domingo, 8 de agosto es el día último y el que corona la peregrinación de jóvenes de toda España a Santiago de Compostela en este Año Santo. Son varios miles de jóvenes españoles y algunos de otros países de Europa, sobre todo portugueses e italianos, con numerosos sacerdotes y algunos Obispos que les acompañan. Entre ellos hay unos cuarenta y ocho de nuestra diócesis de Sigüenza-Guadalajara. 
El día 31 salieron de Guadalajara en tren hasta Orense, desde donde iniciaron el camino a pie, para llegar en varias etapas y haciendo algunas parada, con actos religiosos y culturales, para llegar a Santiago, donde son recibidos el día 6 por el Arzobispo de Santiago y donde viven unos días intensos tanto en el aspecto religioso, como en el cultural, como en la convivencia y relación con los demás jóvenes y con la Iglesia local. Objetivo fundamental de la peregrinación es, por una parte, vivir la experiencia de la vida como camino y sobre todo, la experiencia de llegar a la meta, que es el mismo Cristo, a través de su Discípulo, el Apóstol Santiago. El centro y culmen de la peregrinación consiste en el encuentro con el Señor y el Maestro del Apóstol, Cristo, que nos acoge, nos perdona, comparte con nosotros su palabra y su vida Se nos da en alimento y nos envía a la misión como mensajeros y testigos de su Evangelio y de su persona. El lema de la peregrinación de los jóvenes a Santiago en este año es: “Como el Apóstol Santiago, amigos del Señor”. Adquirir, mantener y acrecentar la amistad con el Señor constituye un ideal por el que vale la pena caminar, esforzarse y entregarse en el servicio Es muy importante para nuestros jóvenes, pero también para toda la diócesis, que esta peregrinación tenga para ellos el auténtico sentido de camino y encuentro espiritual y, como resultado, el aumento de su fe, el fortalecimiento de u esperanza y el crecimiento en su amor a Dios y a los hermanos. Quiera Dios que nuestros jóvenes y todos los que en estos días se encentran en Santiago vuelvan cargados de ilusión, de deseos de servir a los demás jóvenes y a todos y de entregar su vida en el servicio al Señor y en su seguimiento. Si no hemos podido acompañarles físicamente para haber vivido con ellos la experiencia de la peregrinación y del encuentro en Santiago de Compostela, hemos de acompañarles muy especialmente hoy y vivir en comunión con ellos la unión en la oración, en el afecto y en el deseo de que regresen sanos y llenos del Espíritu que animó al Apóstol Santiago a llevar el Evangelio hasta los confines del mundo conocido.
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