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Santiago
de Compostela acogió del 5 al 8 de agosto a unos doce mil jóvenes de toda
España en el contexto del Año Santo Compostelano 2010 y ante la Jornada Mundial
de la Juventud Madrid 2011 
Jesús de las Heras Muela
Monseñor Julián Barrio Barrio, arzobispado
compostelano, en declaraciones a los medios tras la clausura de la
Peregrinación y Encuentro de Jóvenes a Santiago (PEJ 2010) resaltó que estas
jornadas han sido y han supuesto "un
mensaje de esperanza", que ahora es preciso transmitir. Barrio valoró la
"espléndida" actitud de los asistentes al PEJ 2010 y espera que tenga
repercusión "a lo largo de su vida". A preguntas de los periodistas
sobre el comportamiento de los asistentes a esta peregrinación, Barrio señaló que
"gracias a Dios, su presencia inspira toda confianza", y añadió que "han demostrado año tras año
su espléndida actitud" y que "llenan la ciudad –Santiago de
Compostela- de alegría y de esperanza”.
Y es que, en efecto,
miles de jóvenes -más de doce mil, según la organización-, procedentes de
Portugal, Italia, Francia y sobre todo de España se dieron cita en Santiago
de Compostela por espacio de cuatro días -del 5 al 8 de agosto-,
convocados bajo el lema “Como el Apóstol
Santiago, amigos del Señor”, para participar en la Peregrinación y Encuentro de Jóvenes (PEJ 2010).
De la
PEJ 2010 Santiago a la JMJ 2011 Madrid
La PEJ 2010 ha sido,
sí, un éxito, el éxito no solo que se esperaba, sino, sobre todo, el éxito que
necesitábamos y seguimos necesitando, expresión y, a la vez, prenda del
compromiso eclesial en pro de la juventud y de su acción pastoral.
“Como
el Apóstol Santiago, amigos del Señor” ha sido –como queda dicho- el lema de la
Peregrinación y Encuentro de Jóvenes en Santiago. Este lema es además un reto.
Y marca, de nuevo, los senderos de la verdadera pastoral juvenil: ayudar a los
jóvenes a descubrir, en los caminos de sus vidas, a Jesucristo, el amigo de los
jóvenes; contribuir a su inserción, pertenencia y corresponsabilidad eclesial;
y potenciar, desde el encuentro con el Señor y con su Iglesia, el carácter
apostólico y misionero que siempre -y quizás ahora más- se precisa de los
jóvenes. Como, sin ir más lejos, aconteció con el Apóstol Santiago. Tiempo y
siembra, pues, de esperanza la de PEJ 2010 que conduce ya a la JMJ 2011.

Los
caminos jóvenes a Santiago
La gran mayoría de
estos jóvenes recorrieron los distintos caminos de la peregrinación compostelana. Así, el martes
3 de agosto llegaron ya a Santiago los jóvenes del Movimiento Vicenta María, por el Camino Portugués.
Al día siguiente, por el Camino Francés,
arribaron el Movimiento Calasancio, la Parroquia de Hornachuelos, Los Boliches
Adultos y Juvemar Ourense, y por el Camino Portugués, las diócesis de Cádiz y Ceuta,
Jerez de la Frontera, Córdoba y un grupo de Málaga.
El jueves
5 de agosto fue el turno para los Jovens
á Descuberta, SDPJ-Diócesis de Porto (por la Vía de la Plata), el grupo
Juventudes Marianas Vicencianas (JMV), por el Camino Primitivo llegará la
Diócesis de Navarra, por el Camino del Norte, parte de la diócesis de Madrid y
la diócesis de Toledo. Asimismo, el Camino Portugués conducía a Santiago ese
mismo día a más grupos de las diócesis de Huelva, Jaén, Granada, Málaga y
Sevilla.
El
viernes 6 de agosto, por el Camino Portugués, llegaron la Congregación Mariana
de la Asunción y el Secretariado Interdiocesano de de Pastoral de Juventud de
Cataluña y Baleares; por el Camino Primitivo, los Franciscanos
conventuales por el Camino
Francés, la diócesis de Segorbe-
Castellón; por el Camino Inglés, diferentes diócesis de Castilla y León; por la
Vía de la Plata, la Conferencia Episcopal con jóvenes de las diócesis de
Zaragoza, Oviedo, Astorga, Sigüenza-Guadalajara, Mondoñedo-Ferrol, Ciudad Real,
Albacete, Santander, Ávila y La Rioja; por el Camino del Norte, otro grupo de
la diócesis de Madrid; y por el Camino de Fisterra-Muxía, la diócesis de
Getafe.
Finalmente
el sábado 7 de agosto, el Camino Francés –el camino por excelencia- trajo la Schola Cordis Iesu; por la Vía de la
Plata, las diócesis de Plasencia y de Coria-Cáceres y Mater Salvatoris; y por el Camino Portugués, la Familia Religiosa
Trinitaria y la diócesis de Alcalá de Henares.
Y con los jóvenes, sus obispos
La mayoría de los
jóvenes de estos grupos -diócesis, órdenes religiosas, congregaciones,
movimientos y asociaciones- fueron por medio centenar obispos, entre ellos cuatro
cardenales -Rouco, Cañizares y Martínez Sistach, amén del curial Rylko, que presidió los actos de clausura- y todos los actuales
arzobispos metropolitanos de España. También un buen número de prelados realizaron distintos tramos de caminos de peregrinación acompañando a los
jóvenes de sus diócesis respectivas
Los obispos de
Galicia, al dar la bienvenida a los jóvenes peregrinos recordaban que el camino de la
peregrinación “es un camino de vida, que
además de factible es real. Y aún que es un camino personal, que se abre a cada
uno, es al mismo tiempo un camino en
compañía y, en el fondo, una amistad. Jesucristo nos acerca a la verdad y a la
alegría invitándonos a una relación
profunda, hecha de amor y entrega, la
suya en primer lugar”. Consideran que el
Camino de Santiago "tiene en su
meta una presencia y un abrazo de amigo,
que el peregrino da al Apóstol”.
Alta
definición digital de la imagen de Cristo
El arzobispo de
Santiago, monseñor Julián Barrio Barrio, anfitrión de la PEJ, fue el encargado de dar la bienvenida a los jóvenes durante un multitudinario acto
celebrado en la Plaza
del Obradoiro en la tarde del jueves 5 de agosto. Con este acto, culminaban, de
un lado, las distintas peregrinaciones realizadas por los jóvenes y comenzaba
la fase final de la PEJ.
De este modo, una vez
más, Santiago de Compostela se convertía
en el epicentro de la juventud católica. Y es que, junto al sepulcro del apóstol Santiago,”proclamáis
con vuestra presencia que Cristo os da
luz y fuerzas en vuestro peregrinar y
que queréis ofrecer a nuestra sociedad la más alta definición digital de
la imagen de Cristo. Estoy seguro de que podéis hacerlo”, subrayó monseñor
Barrio.
En su alocución, el
arzobispo compostelano recordó asimismo a los jóvenes que durante el camino
habían afinado “los silencios de vuestra
alma, y habéis ido descubriendo huellas de oración y de penitencia, de caridad y de solidaridad, del latir de la gracia de Dios y de la esperanza,
preguntándoos quien es Cristo para vosotros y quienes sois vosotros para
Cristo”. El prelado les insistió en que
después de camino lo bueno empezaba ahora: “salís de caminos trillados y empezáis a recorrer otros para hacer algo diferente n y buscar
respuestas más certeras, sabiendo
que no llega antes el que va más rápido sino el que sabe donde
va”. Contó a los jóvenes igualmente que hay cuatro cosas que no se pueden recuperar nunca: “una piedra
después de haberla tirado, una
palabra después de haberla dicho, una
ocasión después de haberla perdido, y el tiempo cuando ya ha pasado”,
finalizando su homilía con el grito tradicional de Eultreia,
Esuseía.
La Cruz
de las JMJ
Seguidamente se
procedió a una procesión hasta la catedral de Santiago, que albergó a los jóvenes con las puertas abiertas hasta
las doce de la noche para que pudieran cumplir con las gracias jubilares y celebrar vigilias de
oración.
La Cruz de los
Jóvenes y, por ende, de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), una
donación del Papa Juan Pablo II en
el año 1984 y que recorre el mundo acompañando a los encuentros de los jóvenes
-mide 3,8 metros de altura y es de madera-, presidió, en
unión de una imagen de la Virgen, los encuentros desarrollados en Compostela.

El
desarrollo de la PEJ
Los jóvenes a lo
largo de los cuatro días de convivencia desarrollaron unas apretadas jornadas de trabajo tomando parte en
catequesis (presididas por una treintena de obispos), talleres, exposiciones,
testimonios, mesas redondas, conciertos, actividades de marcado carácter
espiritual y de aspectos formativos, culturales y lúdicas, participando
también en acogidas, eucaristías y
vigilias de oración con exposición y adoración eucarística.
Los tres grandes
retos que se había impuestos la organización de tan magnífico evento fue dar alojamiento y comida -se contó con dos
empresas especializadas en comidas y las organizaciones de jóvenes
dispusieron de sus propios servicios de alimentación-,
a tantos miles de peregrinos y disponer de un adecuado equipo de trescientos voluntarios que se encargaron
de acompañar, informar y dirigir a los que llegaban a Santiago en el
momento de la acogida. Para los diversos encuentros fueron utilizados los seminarios de Belvis y
de San Martín Pinario, once iglesias, cuatro conventos, un colegio religioso,
el Monte del Gozo y el paseo central de la Alameda, donde fue oficiada
una misa multitudinaria presidida por el
cardenal Rouco Varela, presidente de la
CEE y arzobispo de Madrid, cuya archidiócesis se desplazaron dos mil doscientos
jóvenes. También se habilitaron numerosos polideportivos, institutos y otros lugares para albergar a los miles de jóvenes.
Corazón espiritual de Europa
Durante estos días tres temas centrales fueron analizados por
los jóvenes: “Santiago, génesis y meta
de peregrinación”,” Del Locus Sancti Iacobi a la actual Catedral“y “De Santiago 1989 a Madrid 2011”
Por otro lado, en el
transcurso de una recepción oficial ofrecida por el arzobispo de Santiago, monseñor Barrio, a la que
asistió el cardenal Stanislaw Rylko,
presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, el presidente de la Xunta
de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, insistió en que “Compostela es el corazón
espiritual de Europa , y el Camino su arteria principal”, destacando en su
intervención “el orgullo legítimo que siente el pueblo gallego al ser el guardián de ese tesoro inmaterial que enrique a España, a
Europa y al mundo”.
La PEJ 2010 sirvió
además para seguir coordinando y alentado las próximas visitas del Papa Benedicto
XVI a España, tanto su viaje a Santiago y a Barcelona de los días 6 y 7 de
noviembre como su estancia en Madrid del 18 al 21 de agosto de 2011 para la
JMJ,
La
clausura en el campo de fútbol
El campo de fútbol de
Compostela, el Estadio de San Lázaro,
totalmente repleto de jóvenes, acogió la
sesión de clausura de la PEJ. Su primer acto fue la vigilia de la noche del
sábado 7 de agosto, aderezada con los símbolos de la cruz y el icono de las JMJ
–llegaron a Santiago el 2 de agosto y el día 9 viajaron hacia Portugal-, de la
luz y de la Eucaristía, con una adoración eucarística.
Bajo un intenso sol
de justicia, a partir de las nueve y media de la mañana del domingo 8 de
agosto, se ofició la Eucaristía de clausura de la PEJ. El escenario habilitado
para la celebración fue el fondo sur del Estadio San Lázaro. En la misa concelebraron
cerca de medio centenar de obispos y unos cuatrocientos sacerdotes. Presidió el
polaco cardenal Stanislaw Rylko. El
Pontificio Consejo para los Laicos, que
él preside, es el organismo vaticano coordinador de la pastoral de juventud.
En la homilía del
purpurado, resonaron las palabras del Papa Juan Pablo II cuando habló de Europa
en Compostela, para buscar sus viejas raíces a través del
camino de la peregrinación. El alto representante del Vaticano fue el encargado
de emplazar a los jóvenes para que
acudan a Madrid con motivo de la Jornada Mundial de
la Juventud
del próximo año, la JMJ 2011 Madrid. En su intervención, insistió en que
“Dios es la luz del mundo”, y
refiriéndose a la sociedad dijo que vivía “un tiempo confuso y
tenebroso”. Criticó la denominada cultura posmoderna que en estos momentos domina la escena en detrimento de la
fe.
Los jóvenes, al finalizar
el acto religioso, se comprometieron con la JMJ 2011 con un grito unánime de “¡Sí,
sí, sí, nos vamos a Madrid!”.
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