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Monseñor Vicente Jiménez Zamora es el obispo de Santander y en su carta semanal habla de una peregrinación de la diócesis cántabra a Tierra Santa que tendrá lugar del 31 de agosto al 7 de septiembre Este es el texto de la carta pastoral: " Nuestra Diócesis de Santander, a través del Secretariado del Servicio Bíblico, que dirige el sacerdote D. Juan Valero, organiza una peregrinación a Tierra Santa, para miembros de los grupos de lectura creyente de la Palabra, los días 31 de agosto al 7 de septiembre de 2010, presidida por su Obispo y Pastor. 
La Peregrinación a Tierra Santa nos lleva a la cuna del Cristianismo. Es una visita en clima de fe y oración a los Lugares santificados por la Vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. En Tierra Santa, desde el norte hasta el sur, desde Galilea a Judea, todo recuerda a Cristo, y Jerusalén lo resume todo. “Tierra Santa es el único lugar del mundo, cuya ‘guía de turistas’ es la Biblia”. La Sagrada Escritura manifiesta en numerosos pasajes el valor de ponerse en camino hacia los lugares sagrados. Era tradición que el israelita fuera en peregrinación a la ciudad donde se conservaba el arca de la alianza, o a hacia los santuarios de Betel y de Silo. Jesús, María y José también peregrinaron a la ciudad santa de Jerusalén (cfr. Lc 2, 41). La historia de la Iglesia es el diario viviente de una peregrinación que nunca acaba. En la peregrinación a Tierra Santa, Roma, Santiago de Compostela o hacia los antiguos y nuevos Santuarios dedicados a la Virgen, muchos fieles de todas las épocas han alimentado su fe y piedad. Los Obispos de la Conferencia Episcopal Española han peregrinado en grupos a Tierra Santa y han animado a que se organicen peregrinaciones en las Diócesis. Nuestra Diócesis de Santander realiza con frecuencia peregrinaciones a Tierra Santa a través de las parroquias y de otros grupos. La presente peregrinación es un buen complemento y digno colofón de lo aprendido y vivido en los grupos de lectura creyente de la Palabra. Queremos hacer una experiencia espiritual profunda en la Tierra de Jesús, Camino, Verdad y Vida y, a la vez, mostrar nuestro apoyo, cercanía y solidaridad con las comunidades cristianas de Tierra Santa, que han guardado como precioso tesoro, en medio de dificultades y persecuciones, los Santos Lugares, donde Jesús nació, creció, predicó, curó a enfermos y llevó a cabo su obra redentora. Peregrinar a Tierra Santa es una gracia actual inmensa que debemos aprovechar. La Peregrinación evoca el itinerario personal del creyente tras las huellas de Cristo Redentor del hombre: es ejercicio de laboriosa ascesis, de arrepentimiento de los pecados, de la preparación interior para la conversión y cambio del corazón. Peregrinar a Tierra Santa es ciertamente una experiencia única. Debemos aprovechar esta oportunidad de gracia para renovar nuestra vida de oración y nuestra conversión al Evangelio de Jesucristo. Queridos peregrinos: Jesús os espera en su Tierra. Sed vosotros también tierra fecunda, donde el Señor pueda sembrar una vez más la semilla de su Evangelio, de su gracia y de su amor”.
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