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La
celebración tuvo lugar el día 4 de septiembre durante la Eucaristía que presidió
Don Demetrio Fernández.
No es fácil expresar lo que se ha vivido en Cañete de las
Torres durante los días festivos en conmemoración a María Santísima del Campo. Para
poder explicarlo, habría que empezar mencionando el amor tan grande que todos
los fieles tienen hacia su patrona. Yo creo que ha quedado demostrado, pero sin
embargo, el amor que sienten los cristianos de este pueblo olivarero y agrícola,
por parte de la Madre
de Dios supera el primero. 
La preparación de la Coronación empezó hace más de tres años, cuando
el entonces Obispo de Córdoba, Don Juan José Asenjo Pelegrina, al recibir a la
junta de gobierno, accedió a conceder la Coronación de nuestra patrona. Ha sido un tiempo
precioso donde se ha reavivado el fuego de la fe y del amor de Dios por medio de
acciones concretas de evangelización.
La misión parroquial, llevada a cabo por El Equipo Claretiano
de Evangelización Misionera, nos ha hecho sentir más profundamente nuestra
vinculación a Cristo, a su Madre y a la Iglesia, por medio de un anuncio explícito de la
fe en todas las casas de Cañete. En esa preparación la Virgen, peregrina con
nosotros en el camino de la fe, ha recorrido las calles de este pueblo siendo
la que ha abierto todas las puertas y la que nos ha alentado para avanzar hacia
su coronación.
El valor y el significado de la Coronación Pontificia
no es cosa de un solo día, sino que ha adquirido más valor gracias a la
preparación que ha tenido; por eso, ahora puedo explicar los pormenores de la
celebración.
Más de 3.500 personas se hicieron presentes en la celebración
de la Eucaristía
presidida por nuestro Obispo, Don Demetrio Fernández, y concelebrada por 25
sacerdotes procedentes de las Diócesis de Córdoba y Jaén.
La
Misa
fue cantada por el Orfeón de CajaSur y por la Rondalla y Coro Santa
Cecilia que interpretó los cantos que el Párroco Emérito, Don Nicolás Crespo
Moyano, había compuesto para la ocasión.
De los asistentes llamó la atención la presencia de muchos
cañeteros que emigraron hace años a Madrid y Cataluña, y que se personaron en
este acontecimiento que no se querían perder. Entre ellos cabe reseñar al teniente
general, Francisco Boyero, que hace cinco años le donó a la Virgen su fajín de general.
Asimismo, nos acompañaron numerosas cofradías y feligreses de los pueblos
vecinos con sus respectivos alcaldes y la vicepresidenta de la diputación
provincial.
Había una gran expectación por parte de todos los
asistentes. A las 5 h. llegaron los primeros fieles, y a las 19’30 h. salió la Virgen del Campo desde
nuestra parroquia llevada por los hermanos y acompañada por el Hermano Mayor de
la Cofradía,
Don Rafael Huertas, por las madrinas de la Coronación, las
Religiosas Esclavas del Sagrado Corazón, por las mujeres vestidas de mantilla y
por la banda de esta localidad Tubamirum.
A las 20’30 h. llegaron al altar los sacerdotes y el
Obispo para empezar la celebración eucarística. El ambiente que se respiró en
la celebración sorprendió a todos, ya que hubo un silencio sobrecogedor y un
gozo contenido que se tornó en alegría desbordante cuando el hermano mayor levó
la Corona al Señor
Obispo, y éste la colocó sobre las benditas sienes de María Santísima del
Campo.
Don Demetrio Fernández expresó en su homilía el valor de
este gesto. Días antes había afirmado que “cuando, en nombre del Papa Benedicto
XVI, ciña las sienes de la
Santísima Virgen del Campo con la preciosa corona que le
habéis preparado, quiero depositar en su manto el beso de amor de todos y cada
uno de los cañeteros”.
La corona que no es de nueva hechura, sino que proviene
del siglo XIX, había sido enriquecida con los escudos del Papa, del Obispo, del
pueblo y de la Cofradía. En
el día previo a la
Coronación presidió la Eucaristía el Cardenal Fray Carlos Amigo Vallejo
que afirmó que “Cristo llevó la corona de espinas para que su Madre la pudiese
llevar de oro”. También, Don Juan José Asenjo Pelegrina se personó en los días
previos y nos transmitió su alegría por participar en la preparación de la
coronación y nos alentó a que tuviésemos a María en el centro del corazón.
En la
Coronación repicaron las campanas de la parroquia, el cielo
se llenó de color y sonido con los fuegos artificiales, y todos los asistentes
irrumpieron con un fuerte aplauso.
Tras la celebración se procedió a llevar en procesión a la Virgen del Campo Coronada
para llevarla hasta la parroquia. El Alcalde de la villa, Diego Hita Borrego,
afirmó que “la Coronación
ha supuesto el hecho más importante de la historia de Cañete”. El Ayuntamiento ha donado un nuevo
bastón de mando a la que es la alcaldesa
perpetua y ha tenido a bien concederle la medalla de oro de la villa que le impuso
el 9 de septiembre.
Nicolás Jesús Rivero Moreno
Párroco de Ntra. Sra. de la Asunción de Cañete de las
Torres
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