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La Razón - S. M. Madrid-El
arzobispo de Toledo y primado de España, Antonio Cañizares, también intervino
al principio de la celebración del Día de la Familia, junto a las alocuciones
de los demás cardenales españoles, y tras la presentación oficial del
presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez.
En su breve
discurso, el purpurado denunció que la familia, pese a ser «la institución
social más valorada, está siendo sacudida en sus cimientos, incluso con
legislaciones injustas e inicuas». Además, y siguiendo en la misma línea de
advertencia de las amenazas que sufre la institución familiar, que definió como
«ataques de gran calado», justificó que «hoy se puede considerar la salvaguarda
del matrimonio como el primer problema social».
Para Cañizares,
«la familia debería ser la primera gran prioridad mundial» puesto que «está
acechada por un sinfín de graves dificultades», motivo añadido para que el
encuentro festivo de ayer fuera de gran importancia.
El futuro de la
humanidad
El cardenal
primado de España definió la multitudinaria celebración como «el testimonio
cierto de que la Iglesia tiene futuro en España». Además, destacó que todos los
presentes -y también los ausentes con su apoyo en la distancia- manifestaron
que «la futura esperanza de que en la familia está el futuro de la humanidad».
Como conclusión a
su aplaudida intervención, Antonio Cañizares invitó a defender la familia,
imitando a Juan Pablo II: «No tengamos miedo, contamos con la fuerza de Dios,
reclamemos nuestros derechos inalienables».
Su intervención,
así como la del cardenal García-Gasco, que le precedió, fueron las más
aplaudidas durante la primera hora de la celebración festiva del Día de la
Familia
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