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EFE - El
nuevo Prepósito de los jesuitas, el español Adolfo Nicolás, elogió hoy al Papa
Ratzinger y negó categóricamente la existencia de una distancia teológica con
el Vaticano.
'Se ha hablado de la antítesis entre
la Compañía de Jesús y el Vaticano. No es cierto. Siempre hemos estado y
estamos en comunión con el Papa', afirmó.
Nicolás, de 71 años, se presentó hoy
ante la prensa internacional en la Curia General (sede central) de la Compañía
de Jesús en Roma, donde sigue reunida la 35 Congregación General de la orden
que le eligió nuevo padre general el pasado 19 de enero, tras la renuncia del
holandés Peter Hans Kolvenbach.
El sacerdote palentino no aceptó
preguntas a la espera de recibir de la Congregación -máximo órgano de gobierno
de la Compañía- las líneas básicas para comenzar su misión.
El recién elegido Papa negro -como se
conoce al padre general de los jesuitas por el poder e influencia de la orden y
el color de sus hábitos- se mostró distendido con los periodistas, ante los que
se describió como 'un desconocido'.
Esa circunstancia explica, según
afirmó, el que los diarios hayan buscado estos días datos sobre su vida 'como
si buscaran un tesoro' y se hayan contado cosas que no se atienen a la
realidad, como las supuestas tensiones de la orden con el Vaticano.
Explicó que se trata de 'una tensión
creada artificialmente' y que si existe alguna dificultad entre el Vaticano y
la Compañía es precisamente porque están tan cerca uno del otro.
'Estas dificultades son normales en
toda relación de amor, como por ejemplo en un matrimonio', dijo, y agregó que
su orden pretende, 'como siempre', trabajar para la Santa Sede y obedecer al
Papa. 'Así ha sido siempre, no ha cambiado y no cambiará'.
El sacerdote español también se
refirió a la supuesta 'distancia teológica' que, según algunos medios de
comunicación, le separa de Benedicto XVI, lo que negó categóricamente.
'No existe distancia teológica. Yo he
estudiado los libros del profesor Ratzinger cuando era estudiante y cuando
vivía en Tokio.
Era un gran profesor y sus libros muy
interesantes, ya que ofrecían una novedad y una inspiración que todos
agradecíamos en aquel tiempo', manifestó.
Añadió que cuando vino a estudiar a
Roma y después en Alemania los libros de Ratzinger, 'que seguía siendo un gran
profesor', eran leídos 'por todos'.
Según Nicolás, esa supuesta distancia
'está más en la mente de quien la imagina', ya que la teología -subrayó- 'es
siempre diálogo y es importante buscar la verdad inspirándose en la palabra de
Dios'.
Nicolás también bromeo con que
algunos diarios han dicho de él que si tiene el 50 por ciento del Padre Arrupe,
o la mitad de Kolvenbach pero que ninguno ha dicho todavía que tiene un diez
por ciento de Elvis Presley. 'Se podría decir y no sería una sorpresa', señaló
entre risas.
Afirmó sentir amor y admiración por
quien fue su profesor en Japón durante cuatro años, el mismo que gobernó los
jesuitas de 1965 a 1983 y sorteó algunos de los momentos más difíciles de la
Compañía en sus relaciones con los papas Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo
II.
'Pero no soy Arrupe, como tampoco soy
Kolvenbach', afirmó en referencia a su antecesor holandés, que se hizo cargo de
la Compañía de Jesús en 1983 y que en estos años últimos años se ha empleado en
reconducir las relaciones con el Vaticano.
Así que, '¿Quien soy yo?', se
preguntó hoy Nicolás. 'Estoy en camino de llegar a ser lo que Dios quiere de
todos nosotros, en la realidad en que crece mi relación con Dios, mi relación
con el Papa y con la Congregación General de los Jesuitas'.
Lo que sí 'es verdad' de lo que se ha
escrito en estos días de él, según dijo, es su relación con Asia, continente en
el que ha pasado muchos años de su vida (llegó cuando tenía 24 años).
Cuando se refirió a ella, sus ojos se
iluminaron y afirmó que Asia es un 'desafío, un auténtico desafío en todos los
aspectos'.
Contó que los primeros años no fueron
fáciles, 'y no por la comida o el idioma, ya que el pescado crudo está
buenísimo, la dieta es correcta y las diferentes lenguas no era una
dificultad'. La dificultad -precisó- 'era más profunda'.
'El mundo no era como yo lo pensaba
en España, la manera de ver las cosas, incluso la fe, de cuestionar diferentes
problemas, no era como en España. Cosas que en España yo consideraba de sentido
común no lo eran en Japón y ese desafío del encuentro con un mundo totalmente
diferente que cuestiona materias que yo consideraba normales ha sido
interesante, pero muy difícil'.
Nicolás agregó que en ese contexto
estudio teología y señaló que era como reencontrar la propia fe, 'pero no en el
contexto del Concilio Vaticano II sino de Asia, donde las otras religiones han
tenido una influencia muy profunda'.
'Asia me ha cambiado. Me ha cambiado
para entender a los otros, a aceptar lo que es diferente. En España yo era un
poco intolerante, de la línea de siempre todo en orden, donde la religión era
todavía entendida como fidelidad a una serie de prácticas religiosas. En Japón
he visto que la verdadera religiosidad es mas profunda'.
Según el nuevo 'Papa negro', Asia
puede enriquecer mucho a la Iglesia universal, 'la pena es que allí somos muy
pocos'.
Nicolás manifestó que su misión es 'escuchar
y obedecer' y resaltó que la Congregación general -máximo órgano de la Compañía
de Jesús- está por encima de él. Lo que le digan, aseguro, él lo hará.
Agregó que la congregación -aún
reunida- está analizando los 'desafíos' que el Papa les ha indicado en el
mensaje que les envió con motivo de esta 35 reunión de los jesuitas.
Espera reunirse pronto con Benedicto
XVI ('espero que me llame') y aseguró, antes de concluir, que es una persona
'transparente'.
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