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La
celebración de la primera comunión se va convirtiendo en fiesta social con
costumbres que progresivamente se han ido arraigando entre nosotros. Una niña
me dijo en el Colegio, que no hacia este año la primera comunión porque sus padres no tenían dinero para pagar todos
los gastos que lleva la fiesta; El traje y vestidos blancos, comida familiar,
regalos etc., se han impuesto para celebrar el sacramento. 
En nuestro contexto socio-cultural marcado por el
consumismo y la superficialidad religiosa no es infrecuente que estos aspectos
acaparen la atención de las familias y de los mismos niños, en detrimento del
sentido del sacramento diferenciando su contenido genuino y acentuando
excesivamente sus aspectos sociales, impregnados con frecuencia de vanidad y
ostentación. Es necesario moderar todo lo que sea lucimiento personal,
competencia familiar y gastos excesivos y destacar mucho más el sentido
religioso de la celebración. Los sacerdotes, padres y catequistas han de hacer
un esfuerzo para evangelizar desde dentro a la comunidad cristiana.
En la primera participación en la Eucaristía, es muy
conveniente que ésta vaya precedida no sólo de la necesaria catequesis de la Iniciación cristiana,
sino también de una verdadera introducción y un cierto hábito de asistencia a
la celebración eucarística, sobre todo la del domingo. Es un momento muy
oportuno para ayudar a los niños a conocer los signos, las respuestas, y las
actitudes internas y corporales que requiere la participación litúrgica. La preparación
para la Primera
Comunión, a pesar de
los inconvenientes que provienen de los excesos en la fiesta familiar y social
con este motivo, debe orientarse hacia una verdadera integración de los niños y
de sus padres en la vida de la comunidad cristiana.
En toda celebración de la Primera Comunión,
que ritualmente no se distingue de cualquier otra celebración eucarística, se
ha de poner todo el énfasis en destacar, mediante los mismos signos de la
liturgia, la conexión íntima entre los tres sacramentos de la iniciación, así
como con la ulterior vida cristiana. No obstante hay que recomendar que la
primera participación en la
Eucaristía se produzca después de una conveniente iniciación
en la celebración eucarística.
El Catecismo mas apropiado en España para preparar a los
niños de Primera Comunión es “Jesús es el Señor” Catecismo preparado y
publicado para iniciar a los niños en la Eucaristía que es mucho mas que prepararlos a la Primera comunión. Se trata
de introducirlos en la vida cristiana y eclesial, alimentar su vida con las
actitudes propias de la vida litúrgica expresadas en la celebración eucarística, la escucha de la Palabra de Dios, la
profesión de fe la ofrenda de sí mismo y la disponibilidad para ayudar y servir a los demás.
En esta preparación e iniciación de los niños siempre será
necesaria la participación activa de sus padres, o al menos, de algún familiar
o persona estrechamente ligada a su familia.
Ante la escasa formación de muchos padres, su falta de fe
y alejamiento de la Iglesia,
es necesario promover la participación en el camino de la fe de sus hijos.
El niño a esta edad todavía no tiene un conocimiento pleno
y cabal de la doctrina cristiana por eso debe seguir con el itinerario de
iniciación cristiana propio de su edad para “aprender” el Catecismo según
la medida de su inteligencia porque,
después de hacer su Primera Comunión debe continuar para crecer en una
fidelidad a Cristo cada vez mayor y
consolidar su práctica de vida cristiana. Siempre será necesaria la ayuda de los padres
del catequista y no digamos la presencia y animación del sacerdote y comunidad parroquial.
La practica de la iniciación, los diversos procesos de
cada diócesis, los materiales catequéticos utilizados, los métodos pedagógicos
mas perfectos nos deben llevar a mantener la fidelidad fundamental de nuestra
tarea educativa: el encuentro con el amor de Dios, manifestado en Cristo muerto
y Resucitado, hecho Pan de vida para nosotros en la eucaristía para hacernos
participes de la vida del Señor resucitado y convertirnos en testigo creíbles
del amor de Dios en el mundo.
+Ángel
Rubio Castro
Obispo
de Segovia
Iglesia en Segovia mayo 2011
Prensa 30 de abril y 1 mayo
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