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La Concatedral de
San Nicolás de Alicante acoge este sábado 1 de
octubre la ordenación de estos nuevos diáconos para la Diócesis de
Orihuela-Alicante
Comienzan
así sus “prácticas pastorales”, que durarán nueve meses, antes de decir el sí
definitivo al sacerdocio
La Diócesis contará a partir de este sábado 1 de octubre
con cinco nuevos diáconos
que emprenderán el camino previo al sacerdocio trabajando en distintas
parroquias de la provincia. 
La ceremonia de ordenación tendrá lugar el mismo sábado
1 de octubre a las 11:00 horas en la Concatedral de San Nicolás de Alicante. De nuevo la emoción y la ilusión llegarán a los cientos
de personas que se espera que asistan a esta celebración, siempre cargada de
momentos de gran emotividad.
La ordenación será presidida por el Obispo Diocesano, Monseñor Rafael Palmero,
que estará acompañado por más de un centenar de sacerdotes del Presbiterio
Diocesano.
Para los cinco seminaristas que serán ordenados, comienza
así su última etapa hacia la que será su nueva vida tras estos meses “de prácticas pastorales”, el sacerdocio. Todos ellos abandonarán los horarios y las clases en el
Seminario para enfrentarse al que será, de ahora en adelante, su día a día. La
lucha diaria en la parroquia, el contacto con la gente, los proyectos
pastorales…
Sus edades oscilan entre los 23 y los 44 años, proceden de
localidades diferentes y afrontan esta nueva etapa con los nervios y la ilusión
propia de quien ve su sueño más cerca.
Entre los más jóvenes se encuentra Francisco
Javier Rodríguez Gelardo, nacido en Catral.
Entró por primera vez al Seminario con 11 años, tras cuatro años lo dejó y a
los 17 se decidió definitivamente. Ahora, con 23 años, pasará a ejercer su etapa como diácono en la
parroquia de El Buen Pastor de Benidorm.
Cuando se le pregunta qué espera de estos nueve meses como diácono afirma querer “ser un buen puente y nunca obstáculo para
que la gente llegue a Dios”.
También con 23 años se ordenará
el sábado Pedro Payá Giménez, de Sax. Con 11 años, siendo
monaguillo, visitó por primera vez el Seminario donde quedó impactado por la
alegría que allí se respiraba. “Esta
alegría me cuestionó y me pregunté si no podría ser yo como ellos. Así, después
de participar durante dos años en el pre-seminario, decidí entrar al seminario”
afirma Pedro. Su destino como diácono va a ser el Seminario Menor de Orihuela donde va a trabajar como formador.
A Francisco Javier y a Pedro les
sigue muy de cerca Miguel
Aparicio López, de 24
años de edad y natural de Alicante. Entró en el Seminario con 12 años y “ya me quería quedar” cuenta Miguel. Ha
sido destinado a la iglesia de San Martín de
Callosa de Segura, donde espera “ayudar a la gente,
en la medida de lo posible, a que se pueda encontrar personalmente con Cristo”.
Juan Vicente
Ferrando Molines, nacido en Callosa d´en
Sarrià, tiene 29 años y tomá la decisión más tardiamente que el resto de sus
compañeros. Con 21 años de edad y tras seguir la visita de Juan Pablo II a
España en 2003, tomó la decisión definitiva que le había rondado desde hace
tiempo por la cabeza y el corazón. Ahora, ocho años después, será ordenado
diácono el sábado y será enviado como adscrito a la parroquia de San Vicente Ferrer de San Vicente del
Raspeig.
El último de los cinco seminaristas que serán
ordenados el sábado es Mikel Fernández
Uribe, nacido en Zaldibar (Vizcaya) y con 44 años de edad. Su destino será la
Catedral de Orihuela donde espera
seguir preparándose, en el “orden humano
y espiritual” , para su “meta final” que es la ordenación presbiteral. “Será un periodo de aprendizaje y de toma de
contacto más directo con la Iglesia Diocesana, en concreto con mi parroquia de
destino. Además será un tiempo de servicio, como la palabra diácono indica”
afirma Mikel.
A todos ellos les esperan nueve meses de trabajo continuo
en los diferentes destinos a los que han sido designados. El próximo mes de julio volverán de nuevo ante su Obispo para dar el sí definitivo
a la Iglesia Católica. Será entonces cuando den el paso definitivo al
sacerdocio. Nuestra Diócesis contará en ese momento con cinco nuevos
sacerdotes cargados de juventud y de energía para ser fieles misioneros de
Cristo.
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