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1.Escucha
con más atención la Palabra del Señor. ¿Cómo vamos hablar de aquello que no
conocemos? “El que escucha la palabra y
la entiende, ése dará fruto” (Mt 13, 23)
2.Coloca,
en un lugar relevante de tu casa, la Biblia. “Donde está tu tesoro, allí está tu
corazón” (Mt 6,19-23) 
3.Adorna
el exterior de la puerta de tu casa con la Corona de Adviento. ¿Qué
significa? Entre otras cosas que, tu familia, prepara la Navidad con
sentimientos cristianos. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora. (Mt
25, 1-13)
4.Vive
y celebra con interés la Eucaristía. No te conformes con participar en la
misa dominical. ¿No tomas todas las mañanas un café? ¿No te sientas a la mesa
al mediodía todos los días? ¿Acaso Dios, y tu vida interior, no merece un poco
más? “Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18,20)
5.¿Cuánto
hace que no buscas el silencio, la soledad, la contemplación en el interior de
una iglesia? Procura, en este tiempo de adviento, tener esa experiencia: el
encuentro personal, sin más añadidos que el silencio, con Dios que viene a tu
encuentro. Será una sensación muy oxigenante para tu vida. “Señor, enséñanos a orar” (Lc 11, 1)
6.El Papa Benedicto XVI nos recuerda
constantemente una exigencia actual: la Nueva Evangelización. ¿Transmites las verdades cristianas en tu
familia? ¿Bendices la mesa antes de comer? ¿Te santiguas en el momento de
salir a la calle, emprender un viaje o pasar por delante de una iglesia? La Nueva
Evangelización no son el hacer cosas nuevas…sino el recuperar lo esencial: no
dejarnos descafeinar por el secularismo galopante. “Porque el que
se avergüence de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del
Hombre cuando venga en su gloria, y la
del Padre, y la de los santos
ángeles.”(Lc 9,26)
7.No
olvides, en este tiempo de Adviento, la presencia y la figura de la Virgen
María. Nunca, una mujer tan sencilla, fue tan feliz por dentro y por fuera.
¿Rezas el ángelus? ¿Cuánto hace que no visitas un santuario mariano o que no
rezas el Ave María? “..desde ahora me dirán bienaventurada
todas las generaciones.”(Lc 1,48)
8.El Adviento es una puerta abierta a la
esperanza. ¿Cuáles son tus sueños? ¿En dónde están puestas tus metas?
¿Juega la fe un papel fundamental en tu vida? Testimonia tu fe allá donde
estés. No te dejes asediar por la timidez. No encierres dentro de ti aquello
que, en Navidad, es lo más grande: Cristo. “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,
16-20).
9.El Papa Benedicto XVI ha convocado, a
partir del 12 de octubre de 2012 “El Año de la Fe”. ¿Por qué no iniciamos
ya desde ahora nuestro interés por el Evangelio? Tal vez, un regalo para el
alma, el espíritu y el bienestar físico y moral, es el Evangelio del 2012.
¡Cómpralo y…obséquialo! "Lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a
mi me lo hacéis” (Mt 25,40)
10.El
Adviento es un despertador de nuestra conciencia cristiana. Nos hace tomar
posiciones. No solamente somos oyentes. Que sea un tiempo privilegiado para,
con persuasión y convencidos de lo que somos y de la Navidad que se acerca,
mantengamos la tensión espiritual de nuestra vida. Que no nos engulla el
ambiente consumista. Que, lejos de deshacernos como un azucarillo en el agua,
nos mantengamos a flote anunciando lo que está por venir: JESUS.
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