|
Monseñor
Ramón del Hoyo López, obispo de Jaén, escribe a los misioneros de su diócesis
una carta para felicitarles la Navidad, porque, como dice el obispo, son un
ejemplo para su Iglesia
“Como
en años anteriores mi primera carta de felicitación navideña es para vosotros.
Contiene la felicitación de todos los cristianos de Jaén a sus enviados para
anunciar, con su vida y sus palabras: que ‘en la Ciudad de David, ha nacido un
Salvador: el Mesías, el Señor’ (Lc 2,11); que el Niño Dios ha entrado en este
mundo y camina a nuestro lado; que se hace pequeño para hacernos realmente
grandes, a los divino, a todos los hermanos.
En
la Nochebuena del año 2005 su santidad el Papa Benedicto XVI pronunció estas
preciosas y profundas palabras que pueden ayudarnos en la contemplación de esa
noche: ‘Dios es tan grande que puede hacerse pequeño. Dios es tan poderoso que
puede hacerse inerme y venir a nuestro encuentro, como niño indefenso, para que
podamos amarlo. Dios es tan bueno que puede renunciar a su esplendor divino y
descender a un establo para que podamos encontrarlo y, de este modo, su bondad
nos toque, se nos comunique y continúe actuando a través de nosotros. Esto es
Navidad’.
¡Que
su bondad nos toque! ¡Que su bondad nos transforme! Que acertemos luego a
presentar esta bondad y anunciársela a los demás, haciendo nuestras sus
Palabras: ‘Os aseguro que cuanto hicisteis con uno de estos mis humildes
hermanos, conmigo lo hicisteis’ (Mt 25,40).
Sabemos
también muy bien que Dios sigue haciéndose pequeño en la humilde apariencia de
la Hostia, de un pedacito de pan, para nacer en nosotros y ofrecerse desde este
portal abierto a todos los hermanos en la Eucaristía.
Su
presencia en la Palabra de Dios y en el Santísimo Sacramento es la eterna
navidad que nos acompaña cada día, nos salva y nos une sin fronteras, sin
distancias.
Nuestro
Plan Diocesano de Pastoral para el Trienio 2011-2014 lleva por título:
‘Evangelizar con nuevo ardor’. Durante este curso nos fijamos especialmente en
los laicos, como testigos de la fe. Vosotros sois para esta Iglesia pilar y
ejemplo de la Nueva Evangelización, desde la comunión. Ánimo. Caminemos juntos
con el Buen Pastor que nos conduce y alimenta.
Cantemos y demos gracias a Dios por el don de su Hijo. Que
entonemos el Te Deum, hecho villancico, desde nuestros corazones, unidos en la
misma fe. ¡Feliz Navidad y un Año Nuevo, lleno de bendiciones divinas! Con mi
especial recuerdo y abrazo en el Señor.”
OMPRESS-JAÉN (12-12-11)
|