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Cáritas presenta este domingo su campaña de
Navidad. Se trata de la continuación y la intensificación de la campaña que
tiene por lema “Cáritas, un no para nadie”. En ella se invita a vivir estas fiestas
con austeridad, en sintonía y solidaridad con tantas personas que sufren las
consecuencias de la crisis económica actual. Cáritas lo resume de manera muy
directa: “Lleva una vida más sencilla, para que los demás puedan sencillamente
vivir”.
Como he dicho en la carta pastoral Nueva evangelización y solidaridad, me complace
agradecer el aumento de la solidaridad por parte de las parroquias, de Cáritas,
de muchas instituciones eclesiales y de muchísimas personas que, como
voluntarias y donantes, han hecho y hacen posible aligerar el sufrimiento de
muchas personas y familias. Fruto del amor y de la fe cristiana, compartimos
nuestros bienes a partir de nuestras propias necesidades o a partir de una
situación económica suficiente.
Los cinco millones de parados en España
suponen una cifra espantosa, que revela la gravedad de la situación. Esto
exige que todas las fuerzas políticas, económicas y sociales se unan para encontrar
acuerdos de solución.
Nuestra diócesis no ha permanecido inactiva
ante la necesidad de muchas personas. Uno de los objetivos del anterior Plan
Pastoral Diocesano era el de crecer en la solidaridad ante la crisis económica.
Tal objetivo se alcanzó con creces, pero a pesar de que han aumentado las
iniciativas de ayuda a quienes más sufren las consecuencias de la crisis
económica, por desgracia ésta todavía persiste. Por ello, en las consultas que
se hicieron en la diócesis para preparar el nuevo Plan Pastoral, todos
coincidieron en proponer que este objetivo tenía que prorrogarse.
En consecuencia, en el nuevo Plan Pastoral
que hemos empezado a aplicar, uno de sus objetivos propone hacer un esfuerzo
para vivir la solidaridad ante la crisis como expresión de nuestro amor y de
nuestra fe. Como el buen samaritano de quien nos habla el evangelio, los
cristianos estamos llamados a acercarnos al necesitado, a constatar cuál es su
situación, compadeciéndonos de él y compartiendo con él nuestros bienes
materiales y espirituales.
Este tiempo de Adviento nos invita a
preparar la venida del Señor, siguiendo sus caminos. Las tres figuras
emblemáticas del Adviento nos impulsan a la solidaridad. Isaías,
llamado el evangelista del Antiguo Testamento, nos dice: “Si das tu pan a quien
pasa gana y satisfaces el hambre de los indigentes, tu oscuridad se llenará de
luz y tu anochecer será claro como el mediodía.” Cuando la gente preguntaba a
Juan Bautista, profeta y heraldo de Cristo: “Y nosotros, ¿qué debemos hacer?”,
él les contestaba: “Quien tenga dos túnicas dé una a quien no tiene, y quien
tenga comida que la comparta con los demás.” Y María, la madre del Señor, nos
da ejemplo de sensibilidad e iniciativa ante las necesidades del prójimo,
intercediendo ante su Hijo en favor de aquellos novios que se encontraban en
una situación de necesidad. Por ello hemos titulado el nuevo Plan Pastoral con
estas palabras suyas: “Haced todo lo que Jesús os diga.”
La Navidad es la expresión de la
solidaridad de Dios con el mundo. Invito a vivirla con sentimientos de
solidaridad afectiva y efectiva con aquellos que sufren a causa de esta crisis
persistente.
+ Lluís Martínez Sistach
Cardenal arzobispo de Barcelona
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