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Un artículo del sacerdote y
teólogo José-Román Flecha Andrés (Diario de León, 24 de diciembre de 2011)
En esta celebración del nacimiento
de Jesús, volvemos a leer las preciosas palabras que San Agustín pronunciaba en
el sermón 187: "La Palabra, que era Dios antes del tiempo, se hizo carne
al llegar el tiempo. El hacedor del sol se hizo bajo el sol. El que llena el
mundo reposa en un pesebre. Grande en la forma de Dios, pequeño en la forma de
hombre. Pero en modo tal que ni su grandeza se vio disminuida por su pequeñez,
ni su pequeñez absorbida por su grandeza".
Con todo, la Navidad no es sólo
memoria de un pasado histórico o de una verdad de fe acuñada por el tiempo. La
Navidad es luz para el presente y aliento para el futuro. El mismo San Agustín,
en el sermón 192 nos exhorta a hacer posible el nuevo nacimiento de Jesús en
nuestra tierra: "Dado que Cristo es la verdad, la paz y la justicia,
concebidle mediante la fe, dadle a luz mediante las obras, de forma que lo que hizo
el seno de María respecto a la carne de Cristo lo haga vuestro corazón respecto
a la ley de Cristo".
Esa visión de la Navidad como don
de Dios y como responsabilidad humana siempre urgente y siempre renovada, es lo
que nos distingue como cristianos.
LOS PASTORES
En la misa de medianoche se
proclama el texto evangélico que narra el nacimiento de Jesús (Lc 2, 1-14).
Este relato refiere con sencillez el transcurso de unos sucesos determinados
por la política del tiempo: un censo, un desplazamiento de personas, la
búsqueda de una posada por parte de un matrimonio y el nacimiento de un niño.
Pero al mismo tiempo nos transmite
el sentido de lo sagrado. Vemos cómo los acontecimientos temporales contribuyen a hacer presente
la eternidad en nuestra tierra. La primera lección que podemos extraer nos lleva escuchar la voz de lo alto. Y
la segunda, nos enseña a descubrir el rastro de Dios en la crónica diaria.
Y el modelo son los pastores de
Belén, Pasar la noche en vela. Prestar atención a la voz celestial. Escuchar un
mensaje inesperado. Aprender las
señales ordinarias en las que se manifiesta lo extraordinario. Y ponerse en
camino para descubrir la salvación y adorar al Salvador. Esos son los cinco
pasos que nos enseñan.
Seguramente todos nosotros estamos
llamados a aprender esas lecciones. De ellas depende el sentido de nuestra
vida. Por supuesto, son imprescindibles para toda la Iglesia, convocada a
escuchar una evangelio para poder evangelizar . Y son necesarias para toda la
humanidad que vive más a la intemperie de lo que ella misma piensa.
Y EL ÁNGEL
Pero no podemos olvidar a los
ángeles. Ellos representan la presencia de Dios, su cercanía a los hombres y su
mensaje de esperanza para la humanidad.
• “No temáis, os traigo una buena
noticia, una gran alegría para todo el pueblo”. En las culturas antiguas, las
gentes tenían miedo a los dioses. También hoy muchos desconfían de Dios. Pero
en la noche resuena la buena noticia divina que genera la esperanza humana. La
alegría no es un lujo. Es un don gratuito y generoso para los que escuchan esa
noticia.
• “Hoy, en la ciudad de David, os
ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor”. El Mesías nació una sola vez. Pero
aquel “hoy” sigue resonando a lo largo de los tiempos. En cada momento de la
historia, nosotros podemos descubrir al Mesías, al Ungido por Dios. Y dejar de
confiar en la falsa salvación que ofrecen las cosas para acoger al único
Salvador.
• “Aquí tenéis la señal:
encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Nos pasamos
la vida mirando a los astros. Y esperando una llamada fascinante. Y resulta que
la señal de Dios se encuentra en la vida. En la vida incipiente y vulnerable.
Sólo la fe nos ayudará a ver la señal de Dios en el temblor de lo humano.
Señor Dios, de la gloria y de la
paz, que la celebración del misterio de la Navidad nos ayude a escucharte y a
ver la vida como signo de tu amor. Y que la Palabra eterna se haga palabra
humana en nuestros gestos personales y sociales. Por Jesucristo tu Hijo y
Nuestro Salvador. Amén.
José-Román Flecha Andrés Universidad Pontificia de
Salamanca
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