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Celebra hoy la Iglesia la Jornada
Mundial de las Migraciones, una iniciativa del Papa, que cada año publica un
mensaje dedicado a esta cuestión de tanta actualidad. El lema que ha escogido
Benedicto XVI para esta jornada es “Migraciones y nueva evangelización”
El esfuerzo por llevar la persona
de Jesús y el mensaje del Evangelio marca profundamente la actualidad de la
Iglesia católica y también de las restantes Iglesias y comunidades cristianas.
Dos hechos lo ponen de relieve.
El primero es que en octubre de este año se
reunirá en Roma el Sínodo de los Obispos para celebrar una de sus asambleas
ordinarias y el tema que ha propuesto el Papa para ser objeto de reflexión y
estudio es “la nueva evangelización para transmisión de la fe cristiana”. Y
precisamente mientras estará reunido el Sínodo, el próximo 11 de octubre, se
iniciará la iniciativa que Benedicto XVI ha propuesto a toda la Iglesia. La celebración
del Año de la Fe, un tiempo que concluirá en la fiesta de Cristo Rey del año
2013 y que estará especialmente destinado a reflexionar y a proponer los
contenidos de la fe cristiana.
El mensaje de la jornada de hoy se
sitúa claramente en esta perspectiva. Se abre con una cita de un documento de
Pablo VI publicado en 1975, pero que es sumamente actual: “Anunciar a
Jesucristo constituye la misión esencial de la Iglesia, una tarea y una misión
que los cambios amplios y profundos de la sociedad actual hace cada vez más
urgente” (Evangelii nuntiandi, 14).
La palabra del Papa reconoce, con
realismo, que en los últimos años se ha producido una mezcla de personas y de
pueblos sin precedentes, con problemáticas nuevas no sólo desde el punto de
vista humano, sino también ético, religioso y espiritual. De hecho, vivimos en
sociedad –y la nuestra no es una excepción- en sociedades cada vez más multiétnicas
e interculturales. El objetivo es encontrar una convivencia serena en el
respeto de las diferencias legítimas.
Creo que hemos de dar gracias a
Dios por lo logrado en este sentido entre nosotros, y en concreto en nuestra diócesis
egarense, gracias a la buena voluntad de muchas personas. Estoy realizando la
visita pastoral y ésta es una de las realidades que encuentro y que puedo
constatar con una actitud de respeto y de gratitud a todos cuantos la hacen
posible.
Dice el Papa, en el mensaje que
comento, que “las comunidades cristianas han de prestar una atención
particular los trabajadores
inmigrantes y a sus familias, a través del acompañamiento, de la plegaria, de
la solidaridad y de la caridad cristiana”. E invita a hacerlo desde “la
valoración de lo que nos enriquece recíprocamente, así como desde la promoción
de nuevos programas políticos, económicos y sociales que favorezcan el respeto
de la dignidad de toda persona humana, la tutela de la familia y el acceso a
una vivienda digna, al trabajo y a la asistencia social”.
La crisis actual hace
especialmente difícil la realización de estos objetivos. Pero deseo subrayar
que son muchos los sacerdotes y diáconos, los religiosos y religiosas y los
cristianos y cristianas laicos de nuestra diócesis que se esfuerzan en hacer
realidad que los emigrantes y refugiados –como dice el Papa- “encuentren en su
camino el rostro misericordioso de Cristo en la acogida del prójimo”.
+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa
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