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El padre Lombardi escribe sobre la persecución a los cristianos |
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Escrito por Redactora
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sábado, 14 de enero de 2012 |
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El portavoz de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, titula “Bienaventurados los perseguidos” su
editorial para el semanario Octava Dies del Centro Televisivo Vaticano.
En el discurso de
principio de año al Cuerpo Diplomático, si bien desarrollando una panorámica
muy amplia sobre la situación internacional, el Papa ha vuelto al tema crucial
de la libertad religiosa, centro de la alocución del año pasado y que ha
seguido siendo de dramática actualidad en muchas partes del mundo, culminando
de la manera más clamorosa con el asesinato del ministro pakistaní de las
minorías, el católico Shabaz Bhatti.
A propósito señalamos la reciente relación anual de la Organización No
Gubernamental internacional evangélica “Puertas Abiertas” sobre “La persecución
de los cristianos en el mundo”, que se refiere al conjunto de las
denominaciones cristianas. La Organización elabora y estudia un “índice mundial
de persecución”, que ve en los primeros diez puestos en el mundo a los
siguientes países en orden decreciente: Corea del Norte, Afganistán, Arabia
Saudí, Somalia, Irán, Maldivas, Uzbekistán, Yemen, Irak y Pakistán.
Entre las preocupaciones más graves hay que señalar el crecimiento del
islamismo extremista, con los hechos de horrible violencia de la que es ejemplo
la secta Boko Haram en Nigeria, y el clima de inseguridad o de violencia que
acompaña, lamentablemente, en varios países los desarrollos sucesivos a la
“primavera árabe”, y que impulsa a tantos cristianos a huir o emigrar.
La Agencia Fides ha publicado en cambio su habitual lista de los agentes
católicos asesinados en el mundo durante el año pasado. Esta cuenta 26 personas
-18 sacerdotes, cuatro religiosas, y cuatro laicos-. Los 13 sacerdotes
asesinados en América Latina reflejan el clima de gran violencia que
caracteriza la situación en algunos países de este continente, Colombia y
México en primera fila.
Sufrir persecución por el nombre de Jesucristo, pagar con el precio de la
propia vida el servicio de la fe y de la justicia acompañan y acompañarán
siempre el camino de los discípulos. No podemos sorprendernos: nos lo dijo
Jesús en el Sermón de la Montaña, proclamando la última de las Bienaventuranzas
y prometiendo la “recompensa en los cielos”. (Traducción
de María Fernanda Bernasconi – RV).
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Modificado el ( miércoles, 04 de abril de 2012 )
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