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frases de su discurso del lunes 9 de enero de 2012 al Cuerpo Diplomático (179
embajadores de todo el mundo) acreditados ante la Santa Sede
1.- Vuestra presencia hoy
nos recuerda la importante contribución de la Iglesia en vuestras sociedades,
en sectores como la
educación, la sanidad y la asistencia.
2.- Allí donde no
resplandece la luz divina el mundo está en sombras. Realmente, el mundo está en
la oscuridad allí donde el hombre no reconoce ya su vínculo con el Creador,
poniendo en peligro asimismo su relación con las demás criaturas y con la
creación misma. La
crisis económica
3.- El momento
actual está marcado lamentablemente por un profundo malestar y por diversas
crisis: económicas, políticas y sociales, que son su expresión dramática. 
4.- La crisis puede
y debe ser un acicate para reflexionar sobre la existencia humana y la
importancia de su dimensión ética, antes que sobre los mecanismos que gobiernan
la vida económica: no solo para intentar encauzar las partes individuales o las
economías nacionales, sino para dar nuevas reglas que aseguren a todos la
posibilidad de vivir dignamente y desarrollar sus capacidades en bien de toda
la comunidad. Los jóvenes
5.- A continuación
deseo recordar que los efectos de la situación actual de incertidumbre afectan
de modo particular a los jóvenes. Su malestar ha sido la causa de los fermentos
que en los últimos meses han golpeado, a veces duramente, diversas regiones. Me
refiero sobre todo a África del Norte y a Medio Oriente, donde los jóvenes que,
al igual que otros, sufren la pobreza y el desempleo y temen la falta de
expectativas seguras, han puesto en marcha lo que se ha convertido en un vasto
movimiento de reivindicación de reformas y de participación más activa en la
vida política y social.
6.- En este momento
es difícil trazar un balance definitivo de los sucesos recientes y cuáles serán
sus consecuencias para el equilibrio de la región. A pesar del optimismo
inicial, se abre paso el reconocimiento de las dificultades de este momento de
transición y cambio, y me parece evidente que el modo adecuado de continuar el
camino emprendido pasa por el reconocimiento de la dignidad inalienable de toda
persona humana y de sus derechos fundamentales.
7.- El respeto de
la persona debe estar en el centro de las instituciones y las leyes, debe
contribuir a acabar con la violencia y prevenir el riesgo de que la debida
atención a las demandas de los ciudadanos y la necesaria solidaridad social se
transformen en meros instrumentos para conservar o conquistar el poder.
8.-
El beato Juan Pablo II recordaba que «el camino de la paz es a la vez el camino
de los jóvenes», que ellos son «la juventud de las naciones y de la sociedad,
la juventud de cada familia y de toda la humanidad». Los jóvenes, pues, nos llevan a
considerar con seriedad sus requerimientos de verdad, justicia y paz. Por esta
razón les he dedicado el Mensaje anual para la celebración de la Jornada
Mundial de la Paz, titulado Educar
a los jóvenes en la justicia y la paz. La verdad de la familia y de
la vida
9.- Además
de un objetivo claro, que es el que los jóvenes conozcan plenamente la realidad
y por tanto la verdad, la educación necesita de lugares. El primero es la familia, fundada sobre el
matrimonio entre un hombre y una mujer. No se trata de una simple convención
social, sino más bien de la célula fundamental de toda la sociedad.
Consecuentemente, las políticas que suponen un ataque a la familia amenazan la
dignidad humana y el porvenir mismo de la humanidad. El marco familiar es
fundamental en el itinerario educativo y para el desarrollo de los individuos y
los estados; por tanto, se necesitan políticas que valoricen y favorezcan la
cohesión social y el diálogo.
10.- En la familia
la persona se abre al mundo y a la vida y, como tuve ocasión de recordar en mi
viaje a Croacia, «la apertura a la vida es signo de apertura al futuro». En este contexto de apertura a la
vida, he recibido con satisfacción la reciente sentencia del Tribunal de
Justicia de la Unión Europea, que prohíbe patentar los procedimientos que
utilicen células madre embrionarias humanas, así como la resolución de la
Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, que condena la selección prenatal
del sexo.
11.-
De forma más genérica, y mirando sobre todo al mundo occidental, estoy
convencido de que las medidas legislativas que tantas veces no solo permiten
sino que favorecen el aborto, ya sea por motivos de conveniencia o por razones
médicas discutibles, se oponen a la educación de los jóvenes y por tanto al
futuro de la humanidad. Una educación abierta a la transcendencia
12.-
Un papel igualmente esencial para el desarrollo de la persona corresponde a las instituciones educativas. Ellas
son las primeras instancias que colaboran con la familia, y para desempeñar
adecuadamente esta tarea propia sus objetivos han de coincidir con los de la
realidad familiar. Es necesario realizar políticas de formación que hagan
accesible a todos la educación escolar y que, además de promover el desarrollo
cognitivo de la persona, se haga cargo del crecimiento armonioso de la
personalidad, incluyendo su apertura al Transcendente.
13.- La Iglesia
católica se ha mostrado siempre particularmente activa en el área de las
instituciones escolares y académicas, cumpliendo una apreciable labor al lado
de las instituciones estatales. Deseo por tanto que esta contribución sea
reconocida y valorada también por las legislaciones nacionales. Libertad religiosa, persecución a los cristianos
14.-
A este respecto, se comprende que una labor
educativa eficaz requiera igualmente el respeto de la libertad religiosa. Ésta se caracteriza
por una dimensión individual, así como por una dimensión colectiva y una
dimensión institucional. Se trata del primer derecho del hombre, porque expresa
la realidad más fundamental de la persona.
15.-
Este derecho, con demasiada frecuencia y por distintos motivos, se sigue
limitando y violando.
16.-
En
muchos países, los cristianos son privados de sus derechos fundamentales y
marginados de la vida pública; en otros, sufren ataques violentos contra sus
iglesias y sus casas. A veces son obligados a abandonar los países que han
contribuido a edificar, a causa de continuas tensiones y de políticas que
frecuentemente los relegan a meros espectadores secundarios de la vida
nacional.
17.- En otras
partes del mundo, se constatan políticas orientadas a marginar el papel de la
religión en la vida social, como si fuera causa de intolerancia, en lugar de
contribuir de modo apreciable a la educación en el respeto de la dignidad
humana, la justicia y la paz. 
18.- Asimismo, el
terrorismo con motivaciones religiosas se ha cobrado el pasado año numerosas
víctimas, sobre todo en Asia y África, y por esto, como recordé en Asís, los
responsables religiosos deben repetir con fuerza y firmeza que «esta no es la
verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación y contribuye a
su destrucción».
19.-
Quisiera mencionar también algunos signos alentadores en el ámbito de la
libertad religiosa. Me refiero a la modificación legislativa gracias a la cual
la personalidad jurídica pública de las minorías religiosas ha sido reconocida
en Georgia; pienso también en la sentencia de la Corte Europea de los Derechos
Humanos a favor de la presencia del crucifijo en las aulas de las escuelas
italianas.
20.- En África, es
esencial que la colaboración entre las comunidades cristianas y los gobiernos
permita abrir un camino de justicia, paz y reconciliación, donde los miembros
de todas las etnias y religiones sean respetados. Es doloroso constatar que, en
distintos países del continente, este objetivo está todavía muy lejano. Respeto a la creación
21.- Quiero hacer
hincapié en que una educación correctamente entendida debe favorecer el respeto a la creación. No se pueden olvidar las graves
calamidades naturales que, a lo largo del 2011, han afectado a distintas
regiones del Sudeste asiático y los desastres ecológicos como el de la central
nuclear de Fukushima en Japón.
22.- La salvaguarda
del medio ambiente, la sinergia entre la lucha contra la pobreza y el cambio
climático constituyen ámbitos importantes para la promoción del desarrollo
humano integral.
23.- Por consiguiente,
deseo que después de la 17ª sesión de la Conferencia de las Partes en la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se ha
concluido recientemente en Durban, la Comunidad internacional, como una
auténtica «familia de naciones» y, por tanto, con un gran sentido de solidaridad
y responsabilidad hacia las generaciones presentes y futuras, se prepare para
la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible («Río +
20»).
La vida no termina en la nada 24.-El nacimiento
del Príncipe de la paz nos enseña que la vida no termina en la nada, que su
destino no es la corrupción, sino la inmortalidad. Cristo ha venido para que
los hombres tengan vida y vida abundante (cf. Jn,
10,10).
25.- Animada por la certeza de la fe, la
Santa Sede sigue ofreciendo su aportación a la Comunidad internacional, según
la doble intención que el Concilio Vaticano II –del que este año se celebra el
50 aniversario– ha definido claramente: proclamar la altísima vocación del
hombre y la divina semilla que en él está presente, y ofrecer al género humano
una sincera colaboración para lograr la fraternidad universal que responda a
esa vocación.
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