|
El
Movimiento de Cursillos de Cristiandad, que vuelve a suscitar, tantas
expectativas y esperanzas en el momento presente por haberse celebrado en
Córdoba el cursillo número mil, es un movimiento laical que intenta, el cambio
del corazón y el testimonio evangélico en el mundo. Uno de los signos más
relevantes de nuestro tiempo es el hecho que justamente los fieles están
llamados a alinearse en primera fila como protagonistas en la tarea de la nueva evangelización. 
Etimológicamente
el concepto laico designa al que pertenece al pueblo (Laos) y este es el
sentido dogmático que tiene en el Vaticano II: miembro del pueblo de Dios
bautizado fiel cristiano etc. Desde una perspectiva descriptiva o
fenomenológica, se utiliza el concepto para definir a los cristianos que viven
en el mundo y que no pertenecen a la vida religiosa y al clero (LG 31)
En nuestro
tiempo es impensable la evangelización sin los laicos. El laico no huye del
mundo, sino que está llamado a evangelizar el mundo y a santificarse en él y
todo gracias a su acción, el evangelio podrá penetrar en los areópagos modernos
de la cultura, la economía, la política, los medios de comunicación de masas.
Este carácter secular caracteriza no solo el apostolado
sino también la espiritualidad y el camino de santidad de los fieles laicos.
El elemento
específico de la vocación de los laicos consiste en la "índole
secular": A los laicos —explica el Vaticano II — pertenece por propia
vocación buscar el reino de Dios tratando y ordenando, según Dios, los asuntos
temporales. Viven en el siglo, es decir, en todas y cada una de las actividades
y profesiones, así como en las condiciones ordinarias de la vida familiar y
social con las que su existencia está como entretejida.
Allí están
llamados por Dios a cumplir su propio cometido, guiándose por el Espíritu
evangélico, de modo que, igual que la levadura, contribuyan desde dentro a la
santificación del mundo y de este modo descubran a Cristo a los demás,
brillando, ante todo, con el testimonio de su vida, fe, esperanza y caridad.
Este carácter secular caracteriza no sólo el apostolado, sino también la
espiritualidad y el camino de santidad de los fieles laicos. ¡Eludir este deber
sería una verdadera traición a su vocación! En la Exhortación apostólica
"Christifideles laici", Juan Pablo II corrobora que las "nuevas
situaciones, tanto eclesiales como sociales, económicas, políticas y
culturales, reclaman hoy, con fuerza muy particular, la acción de los fieles
laicos. Si él no comprometerse ha sido siempre algo inaceptable, el tiempo
presente lo hace aún más culpable. "A nadie le es lícito permanecer
ocioso". Y en este sentido, no faltan hoy signos de esperanza: es verdad
que en varias partes del mundo, desde el punto de vista numérico a causa de la difusión de la secularización-,
la comunidad cristiana se ha reducido, pero también es verdad que en la Iglesia la evangelización
constituye un desafío permanente.
El evangelizador laico tiene que
ser muy valiente con una presencia visible e incisiva en la sociedad, René
Réunond habla de la difusión de un “nuevo anticristianismo” una especie “cristianofobia” una “cultura contra Dios”.
Los fieles laicos están llamados a
alinearse en primera fila como
protagonistas de la nueva evangelización.
Los laicos y seglares
pertenecientes a Movimientos de la
Iglesia, como son los Cursillos de Cristiandad han de tener
la valentía de convertirse en “signo de contradicción” siguiendo las huellas de
Cristo. Todos los evangelizadores deben redescubrir igualmente el alcance
profético de su vocación cristiana. Los cursillistas han de estar en primera
línea de la evangelización. El próximo día 22 de enero daremos gracias al Señor en la Catedral de Córdoba presididos por el
Sr. Cardenal Rylco Presidente del Pontificio Consejo para los laicos de la
Santa Sede, por este acontecimiento numérico único en Europa, el que han
llegado a participar desde el primer cursillo en el año 1954 más de 30.000
cursillistas que nos hablan de la plena actualidad de este Movimiento.
+ Ángel Rubio Castro - Obispo de Segovia - Consiliario
Nacional del M.C.C.
|