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Los jesuitas de Haití constatan cómo se trabaja en la
reconstrucción “en ausencia de un verdadero plan global”
OMPRESS-HAITÍ (18-1-12) Los jesuitas presentes en Haití
han hecho público un mensaje con motivo de los dos años del terremoto que asoló
al país caribeño. Dirigido a todos los haitianos pero con una mención especial
al presidente de la República, a los miembros del gobierno y de la
administración haitianos y a las instituciones presentes en el país, han
expresado su comunión “con todos nuestros ciudadanos y ciudadanas quienes, de
una manera u otra, sufrieron y siguen sufriendo aún de las consecuencias de
este sismo”.
El mensaje reconoce que “más allá de los múltiples
balances elaborados por un gran número de instituciones nacionales e
internacionales, la situación de los damnificados y la del país no han cambiado
sustancialmente”. Una realidad que han constatado “por medio de nuestro trato y
contacto directo con la población y de las investigaciones que venimos
realizando a través de nuestras diferentes instituciones tales como Fe y
Alegría-Haití, el Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes (SJRM-Haití) en
Puerto Príncipe, FondParisien, Ouanaminthe, el Centro de Reflexión, de
Formación y Acción Social (CERFAS), la Escuela Saint-Ignace de Croix des Bouquets,
el Centro de Espiritualidad Pedro Arrupe, nuestras intervenciones con los
campesinos y campesinas en diferentes departamentos del país, nuestra presencia
en las Universidades, etc. nos ayudan a sentir mejor la situación real que
viven nuestros conciudadanos y nuestras conciudadanas y a solidarizarnos con
ellos, especialmente con los más vulnerables”.
Esta información de primera mano, pero también respaldada
por sus propia investigación, les permite constatar “con tristeza lo siguiente:
las numerosas promesas que habían hecho a Haití los donantes en la Conferencia
del 30 de marzo de 2010 en Nueva York tardan en materializarse, cientos de
miles de personas viven aún en condiciones inhumanas, bajo tiendas de campaña o
en viviendas provisionales; los escombros de las casas que colapsaron hace dos
años siguen aún en las calles de la capital y en otras ciudades afectadas; las
principales infraestructuras políticas, económicas, sociales, culturales, etc.,
que fueron destruidas no se han reconstruido todavía: los traumas provocados
por el terremoto en una gran parte de la población siguen vivos; se entrega la
ayuda humanitaria a la población en la cacofonía; miles de ONG sustituyen y
debilitan las estructuras del Estado trabajando sin coordinación entre ellas y
en ausencia de un verdadero plan global de reconstrucción establecido por los
Poderes Públicos, etc”.
Tras esta dura constatación el mensaje agradece
“sinceramente a todas las personas e instituciones del mundo entero que, con
honestidad y movidas por una generosidad ejemplar, se solidarizaron con el
pueblo de Haití inmediatamente luego del drama del 12 de enero de 2010. Sin
esta sincera y valiosa solidaridad, el número de nuestras víctimas habría sido
mayor. Les invitamos una vez más a no olvidar Haití y a seguir acompañándonos
en esta lucha por reconstruir a largo plazo nuestro país devastado; no sólo a
través de sus donaciones materiales u otras, sino también a través de una
acción de incidencia eficaz sobre sus gobiernos para que la acción de estos últimos
hacia Haití no traicione la generosidad sincera y desinteresada de Uds., no
obedezcan a la lógica de la dominación política y económica, sino que respete
realmente sus derechos y los derechos fundamentales de este pueblo”.
Tras dirigirse al presidente de la república y a otras
instancias para recordarles los compromisos adquiridos, los jesuitas instan a
los haitianos a “poner fin a las viejas divisiones y las querellas estériles,
para ver ante todo los intereses superiores de la Nación y trabajar juntos y
juntas por la reconstrucción integral de nuestro país. Cada uno, cada una, en
cualquier lugar donde se encuentre, debe sentirse implicado, puede y debe
aportar su contribución ciudadana”.
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