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horas de adoración. Horas que se multiplican por cada uno de los adoradores
que, cada semana, tenemos una cita en la Capilla de la Adoración Perpetua que
se encuentra en la parroquia de San José Obrero de Burgos, abierta desde el 13
de febrero de 2011
Y
se multiplican porque cada hora ante el Señor es distinta. Totalmente diferente
a la anterior, y totalmente diferente a la del adorador que está a tu lado. Él
hace diferentes todas las cosas. 
Durante
un año, de manera ininterrumpida, alrededor de 400 adoradores inscritos, además
de otros muchos no inscritos, hemos estado, a toda hora del día o de la noche,
frente a Cristo Eucaristía. Adorándole en silencio. Y esto es importante. En
nuestro mundo, el silencio no se lleva. Hasta para un paseo de cinco minutos
hay quien lleva los auriculares con la música a tope para aislarse de los demás.
Pero aquí, en este espacio inundado por Dios, siempre tiene que reinar el
silencio. Porque Él nos habla en el silencio de la oración. Y la única manera
ya no de escucharle, sino al menos de oírle, es estar en silencio y atendiendo.
Así hace Él las cosas. Sin ruido. Sin estridencias. Con suavidad.
En
la suave brisa, como entendió el profeta Elías. En este sagrado silencio de la
adoración, la criatura y el Creador se encuentran cara a cara. Dios te mira, tú
le miras, y los corazones entablan un diálogo de amor que te transforma. A la
vez nos encontramos solos con Dios y en comunión con los demás, con toda la
Iglesia.
Sí,
ya ha pasado un año. 365 días de derroche de bendiciones sobre la diócesis.
Sobre los adoradores y sobre toda la comunidad. Un año entero permitiendo que
cualquier persona, a cualquier hora, pueda ir a encontrarse con Dios.
Cualquiera que quiera ver a Dios y tenga sed de Él, no tiene que irse muy
lejos. En la Capilla de la Adoración Perpetua puede encontrarse personalmente
con Él.
Dios
quiera que siga apuntándose gente generosa que esté dispuesta a comprometerse
durante una hora a la semana para encontrarse con el Amor de los amores, con el
amigo que nunca falla, con el Hijo que nos hace hermanos.
Con
Jesucristo, hecho pan para ser el alimento de nuestra alma.
Jorge Sáez Criado
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