A/A DE LOS SALESIANOS Y DEMÁS GRUPOS DE LA FAMILIA
SALESIANA DE BELGICA SUR, ESPAÑA, FRANCIA Y PORTUGAL
Mis queridos hermanos:
Un saludo cordial y afectuoso desde Roma, con mis
mejores deseos en este tiempo pascual que nos llena de paz y alegría por la presencia
viva del Señor Resucitado, que disipa nuestras oscuridades y temores.
Como bien sabéis, he sido nombrado por la elección de la
Asamblea del Capítulo General 26 Consejero General de la Región de Europa Oeste
para el sexenio 2008-2014. Ha sido algo inesperado que me coge de sorpresa en
mi servicio como inspector. Al mismo tiempo agradezco de corazón la confianza
que se deposita en mí, y confío en la presencia del Señor y en la luz de su
Espíritu. Es Dios quien conduce misteriosamente la historia, y en este caso
también la historia de mi vida.
Durante todos estos días me he dicho insistentemente a
mí mismo que lo único importante es “dejar a Dios ser Dios”. Ante la pregunta
que me hizo públicamente el Rector Mayor solicitando mi aceptación dije simplemente
“acepto”. Y lo hice por sentido de responsabilidad, por obediencia y con un
real abandono en la voluntad de Dios que he creído descubrir a través de la
votación de la asamblea capitular.
He vivido sentimientos encontrados en estos días. Siento
que ahora el Señor me señala otro camino, invitándome a agrandar mi corazón y a
seguir entregando mi vida a nuevos hermanos y nuevos jóvenes. Dejo el hogar de
la Inspectoría de Sevilla, y me pongo en camino para ir a la tierra a la que el
Señor me envía, confiado en su palabra. En esta amplia tierra de la Región de
Europa Oeste, las inspectorías de Bélgica Sur, España, Francia y Portugal
serán, desde ahora, mi nuevo hogar con vuestro afecto sincero y generoso de hermanos.
Deseo continuar acompañando a los hermanos, a la familia salesiana y a los
jóvenes desde este servicio que ahora se me pide prestar, haciendo presente al
sucesor de Don Bosco y animando las inspectorías con la reflexión y
orientaciones del Capítulo General 26.
Estamos ante una etapa apasionante de la historia
salesiana en Europa que nos ofrece multitud de oportunidades a la vez que nos plantea
retos y dificultades. El Capítulo General 26 será un impulso carismático que
ayude a cada salesiano y a nuestras comunidades, a los miembros de la familia
salesiana, a los laicos que colaboran en nuestras obras a seguir renovando
nuestra experiencia cristiana y salesiana para una misión decidida y fecunda
para los jóvenes de Europa. Tenemos una hermosa realidad en nuestra región que
hemos de saber discernir y valorar. El espíritu salesiano está fuertemente
arraigado en nuestras inspectorías y la misión juvenil y popular se concreta en
numerosas presencias vivas y comprometidas, con comunidades educativopastorales
consistentes y proyectos bien definidos. Nuestro trabajo corresponsable con
muchos laicos que comparten con nosotros el carisma y la misión de San Juan
Bosco se ha desarrollado notablemente en estos años y nos ha abierto nuevos
horizontes para el desarrollo de la misión salesiana.
Mirando con confianza hacia el futuro, hemos de seguir caminando
juntos por la senda de la autenticidad personal y comunitaria; creando
ambientes pastorales netamente evangelizadores; con preocupación efectiva por
los adolescentes y jóvenes, sumidos en las nuevas pobrezas y en los riesgos de
siempre, impulsando proyectos que respondan a sus necesidades, a sus anhelos, a
su búsqueda de sentido y de fe; y por último, hemos de seguir cuidando una
pastoral juvenil, que sepa acoger y evangelizar, orientar y sostener en el seguimiento
de Jesús dentro de la Iglesia, con una propuesta vocacional clara, que esté
fundamentada en la experiencia luminosa de la fe, con ofertas diversas y
personalizadas de acompañamiento.
Nos mantendremos unidos en este camino, confiando en la presencia
del Señor Resucitado, y reconociéndonos como hermanos comprometidos en la misma
misión, con nuestras limitaciones, pero también con ilusión y esperanza. Deseo
visitar pronto las inspectorías y poder saludaros personalmente. Estoy a
vuestra disposición. Lo más importante somos las personas y a vuestro servicio
me dedicaré con todas mis fuerzas.
Quiero agradecer a D. Filiberto Rodríguez, en vuestro
nombre, con profundo afecto, su entrega generosa y constante en estos largos
años como Consejero General para nuestra Región. Su simpatía, su cercanía cordial,
su actitud de comprensión y servicio han sido un regalo para todos nosotros.
Que Dios le bendiga con su infinita ternura.
Rezad, por favor, por mí, para que pueda prestar este
nuevo ministerio que se me encomienda con generosidad y acierto por el bien de
la Congregación y de esta parcela particular que es Europa Oeste. Yo os tengo
presentes todos los días a cada uno de vosotros y a nuestros jóvenes en la
Eucaristía.
Un abrazo fuerte a todos. En comunión de intenciones.
José Miguel Núñez
Consejero General Europa Oeste