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El
tiempo pascual es tiempo de vida cristiana más intensa. Es tiempo de
vivir la novedad de la vida cristiana, que brota en el bautismo y se prolonga
en la confirmación y en la
eucaristía. Los tres sacramentos de la iniciación cristiana,
a los que se une el sacramento del perdón en la confesión de los pecados.
Niños y niñas de primera
comunión. En torno a los 9 años, un poco tarde si tenemos en cuenta la
precocidad de los niños de hoy. Yo comulgué cuando tenía 6 años, lo recuerdo
con toda vivacidad, y no era ni más despierto ni más listo que los niños de
hoy. El uso de razón viene establecido a los 7 años en las leyes de la Iglesia. El Papa
san Pío X concedió que los niños, que tuvieran uso de razón, pudieran acercarse
a recibir a Jesucristo en la
comunión. Se trata de que Jesús tome posesión del corazón de
un niño en los albores de su conciencia moral. Y propiciarle que comulgue con
frecuencia después de la primera comunión, explicándole este admirable
sacramento, con una catequesis apropiada, tan importante o más que la
catequesis preparatoria.
En muchos casos, la
primera comunión se convierte en un acto puramente social. Es bueno que se
reúna la familia y se haga fiesta por el acontecimiento de la primera comunión.
Pero no es bueno convertir el acontecimiento en una miniboda, con gastos
superlativos, con regalos que no vienen a cuento, con toda una parafernalia que
al niño/a le distrae de lo fundamental.
Que la primera
comunión sea de verdad un encuentro gozoso con Jesucristo en la comunión
eucarística. En la comunión no recibimos una “cosa”, sino que recibimos al
mismo Jesús vivo y glorioso. Y hemos de favorecer ese encuentro personal del
niño con Jesucristo, y a ser posible de sus padres, sus abuelos, sus hermanos,
toda la familia. A
la comunión, todos han de ir a comulgar, después de una buena confesión, y si
no hay situaciones de casorios irregulares –cada vez más frecuentes-, que
impiden acercarse a este sacramento.
También el tiempo
pascual es tiempo de confirmaciones. Todavía la mayoría de nuestros
muchachos piden el sacramento de la confirmación. Pero
cuanto más se retrasa, más alejado está el joven de la práctica sacramental. Le
cuesta ir a misa el domingo, vive las crisis propias de la adolescencia, no
sabe qué quiere. El ambiente en el que vivimos es un bombardeo continuo, que
hace tambalearse las convicciones de la infancia. Algunas
parroquias lo dejan para cuando pasen las turbulencias, y en esta opción llegan
a confirmarse un grupito de élite, que normalmente está bien formado, pero que
queda reducido a un número pequeño en relación con los jóvenes de esa edad. En
otras parroquias optan por adelantarlo algunos años, y de esta manera piden el
sacramento de la confirmación un número mayor de candidatos.
La confirmación es
el sacramento del Espíritu Santo, que se regala como don para completar la
iniciación cristiana. No debiera confirmarse quien no estuviera dispuesto a
vivir como cristiano en adelante. Y el momento de la confirmación es un momento
propicio para intensificar la vida cristiana. Agradezco a los catequistas de
confirmación su dedicación, su paciencia, su testimonio. Están dejando una
buena semilla que en su día frutará.
Tiempo de Pascua.
Tiempo de primeras comuniones y confirmaciones. Tiempo de gozo compartido en la
comunidad eclesial. Jesucristo resucitado impulsa y vivifica nuestras
comunidades cristianas. Acompañemos a estos niños y a estos jóvenes para que
capten de los mayores la belleza de la vida cristiana y el gozo de pertenecer a
la Santa Iglesia
Católica, nuestra madre.
Con mi afecto y
bendición:
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Demetrio Fernández,
obispo de Tarazona
27.04.2008
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