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Aun cuando en 2008 la solemnidad litúrgica del Sagrado Corazón tiene
lugar el viernes 30 de junio, el mes de junio es el mes del Sagrado Corazón de
Jesús. ¿Qué es esta devoción? ¿Cuáles son sus raíces y sentidos bíblico y
teológico? ¿Cuál es su actualidad?
Apuntes históricos
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús surge en Francia, en
Paray Le Monial, tras una serie de visiones que tiene Santa Margarita María Alacoque, en las que Cristo le pidió que
trabajase para la institución de una fiesta en honor del Sagrado Corazón. Estas
apariciones tuvieron lugar entre los años 1673 y 1675. Por esas mismas fechas,
el también santo francés San Juan
Eudes había escrito el primer oficio
litúrgico de esta fiesta, que se estableció como propia de la Iglesia francesa
en 1672.
Un siglo después, en 1765, la Santa Sede autorizó a los
obispos polacos y a la archicofradía romana del Sagrado Corazón la celebración
de dicha fiesta. Pero no sería hasta el año 1856 cuando el Papa beato Pío IX estableció el culto universal de
esta fiesta, extendiéndola a toda la Iglesia Católica e incrementándose de
manera notable su arraigo y popularidad.
El culto y devoción al Sagrado Corazón de Jesús se
convertiría así en la segunda parte del siglo XIX y en la primera parte del
siglo XX en una de las características más acusadas y fecundas de la
religiosidad y piedad de todos los miembros de la Iglesia, pastores y fieles.
Si repasamos las biografías de los santos, beatos y fundadores de la época
citada y el arte y la literatura de entonces encontraremos pruebas evidentes y
hermosas de ello.
Culto al mismo Jesús
¿Cuál es el sentido de esta devoción? La devoción al Corazón
de Jesús no es el culto a una parte de su organismo y anatomía humana, es el
culto y la devoción al mismo Jesús, a la persona entera de Jesucristo. De
hecho, en la iconografía de esta devoción no se permitió jamás mostrar sólo el
corazón. Había y hay que representar a Cristo en su humanidad completa, porque
El es el objeto de nuestra adoración y a El se dirige nuestra oración al decir
"Venid, adoremos al corazón de Jesús, herido por nuestro amor".
De ahí, pues, que la devoción al Corazón de Jesús sea
entraña misma del culto a Jesucristo como expresión del amor de Dios y siga
siempre hoy y siempre un espléndido camino de vida y piedad cristiana. La
devoción al Sagrado Corazón de Jesús es quintaesencia del evangelio y del plan
de salvación de Dios. Hablar del corazón de Jesús es hablar de su humanidad, de
quien nos "amó con corazón de hombre".
Hablar del corazón del corazón de Jesús es hablar del amor
de Dios a los hombres. "Te amé con amor eterno". "Tanto amó Dios
al mundo que entregó por él a su Hijo único".
Jesús de las Heras Muela
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