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Acción de gracias jubilar
por el deporte
La Unión Europea de Fútbol (UEFA) organiza en Suiza y en
Austria, durante el mes de junio de 2008, los campeonatos europeos de fútbol,
en su categoría de selecciones. Es la Eurocopa 2008. Por su parte, en agosto,
el Comité Olímpico Internacional (CIO) hace lo propio con una nueva edición de
los Juegos Olímpicos, las Olimpiadas. Serán en Pekín.
Todo ello, junto a la indudable y tan relevante importancia
humana, social y cultural del deporte, el ya inminente verano son realidades
más que sobradas para que la Iglesia, para quien nada humano le es ajeno, se
interese también por el deporte.
Memoria del Jubileo Romano de
los deportistas
Con motivo de la celebración del Año Jubilar Romano 2000, en
el mes de octubre de aquel memorable año santo, el Papa Juan Pablo II, que fue
un espléndido y habitual deportista, convocó el Jubileo de los Deportistas en
el estadio Olímpico de Roma. En aquella ocasión jubilar el Santo Padre definía
el deporte como "la actividad secundaria más hermosa del mundo" y
"como instrumento importante para la construcción del hombre integral y
para la edificación de una sociedad más fraterna y solidaria".
El deporte, "uno de los fenómenos más típicos de la
modernidad", "signo de los tiempos capaz de interpelar nuevas
exigencias y nuevas perspectivas para la humanidad", promueve, según el
Santo Padre, "valores importantes como la lealtad, la perseverancia, la
amistad, la compartición y la solidaridad", de modo que los deportistas y
los demás agentes deportivos deban hacer del deporte "una ocasión de
encuentro y de diálogo más allá de cualquier barrera de lengua, raza y
cultura".
En el citado jubileo de los deportistas, Juan Pablo II dio
gracias a Dios por el don del deporte, "en el que el hombre pone a prueba
cuerpo, inteligencia y voluntad, reconociendo en estas capacidades otros tantos
dones del Señor".
Jesús de las Heras Muela
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