ALERTAS INFORMATIVAS

Suscríbete ALERTAS


¿Acepta HTML?

Buena Nueva
Advertisement
EN LA PARTIDA DE D. FELICIANO GIL DE LAS HERAS A LA CASA DEL PADRE Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 2
MaloBueno 
Escrito por Ecclesia Digital   
martes, 10 de junio de 2008

Cuando empiezo a escribir estas líneas no sé muy bien qué forma darlas, sólo sé que, con María, quiere mi alma proclamar las grandezas del Señor, alegrarse en Dios mi Salvador, porque hace maravillas.

El martes, día 3, el Señor se llevó a su Casa del Cielo a quien aquí, en la tierra, hizo de su casa, y de muchas casas, una casa de María: Don Feliciano Gil de las Heras.

Nacido en Burgos, el 10 de agosto de 1928, se ordenó sacerdote en esa ciudad el 21 de junio de 1952. Era Doctor en Teología y Doctor en Derecho Canónico y en Derecho Romano. Fue profesor y canónigo en Burgos y consiliario de la Acción Católica. Desde 1972 trabajaba en el Tribunal de la

Rota, y fue decano del mismo entre 2000 y 2005.

Podría referir otros muchos servicios a la Iglesia y distinciones, pero él no lo daba importancia. Sabía que era el servidor fiel que hace lo mandado. Por eso, sólo quiero dar gracias al Señor por él y, en su persona, por la infinidad de sacerdotes santos que a diario entregan su vida por el pueblo de DIOS.

Le conocí hace 30 años, él estaba en la madurez y yo era muy joven.

Me llamó la atención la concisión, espiritualidad y, a la vez, el sentido práctico -los pies bien asentados en la tierra- de sus homilías, siempre versando en la Palabra de Dios proclamada.

Una tarde, en el Cerro de los Ángeles, día de consagración de las Antiguas Alumnas Concepcionistas al Sagrado Corazón, nos embarcó a mi hermana y a mí en una hermosa aventura que aún no tenía nombre, sólo una idea clara: encarnar en la vida cotidiana la Palabra de Dios, conocer esa Palabra cada vez mejor y vivirla.

La preparación espiritual para la primera visita de Juan Pablo II a España, en 1982, nos dio el nombre: Domus Mariae, y los ricos discursos y Homilías, fueron dando cuerpo a su espiritualidad.

Juntos pasamos tiempos difíciles. Domus Mariae, desde sus comienzos, sufrió la contradicción de Nazaret, preparada con amor, y añorada en Belén y Egipto; pero siempre hubo un cobijo. Juntos buscamos la voluntad de Dios manifestada en la Jerarquía y Dios abrió camino.

Supo hacer tiempo en su sobrecargada y difícil tarea como Juez de la Rota y luego Decano de la misma para dedicarse a Domus Mariae. Asistía a casi todos los Grupos semanalmente, siempre estaba disponible para escuchar los muchos problemas de aquellas personas que le habían sido confiadas. Viajó a Figueras y a Lérida incluso, a esta última ciudad, en el mes de octubre, después del primer zarpazo de la enfermedad, para animar a los Grupos de Domus Mariae que habían brotado en tierras catalanas.

Tendría mil anécdotas de su entrega, sólo citaré su visita diaria al hospital en los calurosos días de verano, hasta devolver a la fe a un hermano de uno de los miembros de Domus Mariae o el acudir -ya no muy boyante de salud- a altas horas de la noche o de madrugada, para administrar la Unción de Enfermos a familiares de Domus Mariae.

En su última enfermedad, mantuvo el humor. Decía que el día de su muerte quería que el Señor le encontrase con la misma sonrisa y el Señor se lo concedió. Nos recordaba, cuando le visitábamos, la Palabra de Dios que había elegido para vivir. Incluso cuando ya no tenía fuerzas para escribir. Amaba la vida, pero aceptaba la muerte con una entereza impresionante. Y, cuando ya ni siquiera podía hablar, estrechaba en su mano de continuo el crucifijo, me lo mostró en la víspera de su muerte lo besé y se lo di a besar, musitó algo, Dios sabrá el qué. Yo sólo sé que ese recuerdo me llena de Paz y que, en mi corazón, anida una gran esperanza: María -como él nos decía-le habrá abierto las Puertas de la Casa del Padre al que aquí le abrió las puertas de su Casa de la Tierra y nos enseñó a tantos a construir en nuestro corazón, en nuestra familia y en nuestros ambientes una Casa de María en la que la Palabra de Dios, el mismo Jesús, sea el centro y motor del cotidiano vivir. Estoy, también, "firmemente convencida de que quien inició en nosotros la obra buena la irá consumando hasta el día de Cristo Jesús" (Cfr. Fp 1, 6), si somos fieles.

 

Ma. de la Soledad Cosmen García

Presidenta de la Asociación Pública de Fieles "Domus Mariae"

 

Comentarios
Añadir nuevo Buscar
Escribir comentario
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry::lol::kiss::D:pinch:
:(:shock::X:side::):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
 
Por favor introduce el código anti-spam que puedes leer en la imagen.

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."




¿Te ha gustado el artículo? Compártelo....
Digg!Reddit!Del.icio.us!Google!Live!Facebook!Slashdot!Netscape!Technorati!StumbleUpon!Spurl!Wists!Simpy!Newsvine!Blinklist!Furl!Fark!Blogmarks!Yahoo!Smarking!Netvouz!Shadows!RawSugar!Ma.gnolia!PlugIM!Squidoo!BlogMemes!FeedMeLinks!BlinkBits!Tailrank!linkaGoGo!Free social bookmarking plugins and extensions for Joomla! websites! title=
Modificado el ( jueves, 12 de abril de 2012 )
 
< Anterior   Siguiente >