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Los españoles leen poco
la Biblia Artículo de Fermín de Meza en "El
Santo" El escritor y poeta Paul
Claudel, que se convirtió al catolicismo el 25 de diciembre de 1886 oyendo
los cánticos de Navidad, murió el año 1955 y dejó sobre su mesa de trabajo,
junto a sus gafas y su pluma, un pliego de papel con estas palabras: "Amo
la Biblia".
Emma Dessewfy, otra conversa conocida en Hungría por su vida
social y caritativa, quebrantada física y espiritualmente y sumida en la
soledad, encontró en la Biblia consuelo y refugio: "Ante mis ojos
-confiesa- se manifestó el Evangelio de Jesús como un milagro".
Hace unos días en una
entrevista de prensa el filósofo italiano Gianni Vattimo afirmaba:
"Para mí, es un buen cristiano aquel que vuelve a leer los evangelios
después de discusiones y elucubraciones".
La Biblia es un libro
universal. Y los españoles parece que no se enteran. Hoy el españolito de a pie
lee poco y va bajando, bajando, su nivel de cultura. En el primer gran informe
sobre la lectura y conocimiento de la Biblia en nueve países occidentales,
España está a la cola en la lectura de la Biblia, pues solo el 20% de los
españoles adultos ha leído algún pasaje de ella en el último año. Triste récord
que deja al descubierto la incultura religiosa respecto a los demás países
occidentales católicos. Estados Unidos se sitúa a la cabeza, tanto en la
lectura de la Biblia -lo hacen el 75% de los adultos-, como en el uso de los
textos sagrados en la oración personal. Le siguen Polonia, Gran Bretaña, la
Rusia europea, Holanda, Italia, Francia y en último lugar España. Aquí parece
que nadie se entera que en la Biblia está la Palabra de Dios, que es el libro
por antonomasia de los creyentes, y el libro más traducido del mundo.
Pero no solo es que el
españolito no lea la Biblia, sino que solo el 25% de los españoles han leído en
el último año un libro religioso, mientras que el 58% de los americanos sí lo
han hecho. ¿Hacia dónde va nuestra cultura? ¿Dónde pueden encontrar los
españoles los valores permanentes?
Termino con la
confesión, otra vez, de Paul Claudel: "En la Biblia, oí por primera vez la
voz dulce y amable de Dios, que ya nunca se extinguiría. En verdad, Dios me
amaba".
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