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Apuntes para la
historia de los últimos nuncios en España
La nunciatura
apostólica en España celebra con distintos actos las bodas de su oro de su
actual sede en la avenida de Pío XII de Madrid. Así, el viernes 20 de junio
hubo una sesión académica y este viernes, día 27 de junio, hay, a las 19,30
horas, una recepción. Asimismo, a las 12 horas de pasado mañana, domingo 29 de
junio, la catedral de la Almudena acoge una Eucaristía de acción de gracias y
conmemorativa del Día del Papa en la festividad de los santos apóstoles Pedro y
Pablo.

Con el historiador Vicente Cárcel Ortí, hemos conversado
sobre la breve historia de este medio siglo de la nueva sede de la nunciatura y
de sus titulares. Este recorrido histórico nos permite así mismo hacer memoria
fugaz por la historia reciente de la Iglesia en España y de sus relaciones con
las distintas Administraciones del Estado. En 1958, el jefe del Estado español
era Francisco Franco y la Iglesia era regida por el Papa Pío XII. Tras la muerte de Franco y el acceso al trono del Rey Juan Carlos I llega la democracia a
España. Mientras tanto la Iglesia –a cuyo frente se suceden los Papa Juan XXIII (1958-1963), Pablo VI (1963-1978), Juan Pablo I (1978), Juan Pablo II (1978-2005) y desde el 19
de abril de 2005, Benedicto XVI-
vive también su propia evolución: el Concilio Vaticano II y el postconcilio.
En
el centro de Madrid desde 1492
Según Cárcel Ortí,
las razones del traslado de la sede nunciatura eran que el “edificio resultaba
insuficiente para las necesidades de la Nunciatura y era un viejo palacio en el
antiguo Madrid. Se necesitaba un edificio más moderno en una zona del ensanche
de Madrid”.
Hasta entonces y
desde el establecimiento de la nunciatura en España en 1492 con Francisco Desprats como legado papal,
“hubo una sola sede anterior durante varios siglos en la calle del Nuncio, número
13. Junto a ella estaba la basílica pontificia de San Miguel, regentada por los
Redentoristas, considerada la Iglesia de la Nunciatura. Como nota curiosa, en
ella celebró el nuncio Tedeschini oraciones por España
mientras en las Cortes se discutía el proyecto de Constitución en octubre de
1931. La prensa de izquierdas protestó porque lo consideraba una intromisión de
la Iglesia en la vida política del país. También causó malestar entre los
políticos más anticlericales porque el nuncio era un diplomático de una
"potencia" extranjera que no debía confundir su misión con la de un
obispo”.
El viejo edificio de la calle Nuncio, “cuando la nunciatura pasó a la
sede actual, en la avenida de Pío XII, número 46, el viejo edificio se puso en venta y pasó a ser propiedad de la
Jurisdicción Eclesiástica Castrense, representada entonces por el arzobispo titular de Sión y
vicario general castrense, monseñor Luis
Alonso Muñoyerro”.
Los
nuncios de la avenida Pío XII
A lo largo de este
medio ha habido siete nuncios apostólicos en la sede de Pío XII, todos
italianos, menos su actual inquilino, monseñor Manuel Monteiro de Castro, que llegó a España en marzo de 2000,
tras ser nuncio en Sudáfrica. El nuncio que inauguró la sede de la avenida Pío
XII fue Ildebrando Antoniutti. Cuatro años permaneció en esta sede, más tres
previos en la calle Nuncio. El 19 de marzo de 1962 fue creado cardenal y dejó
España. “Fue un nuncio –señala Cárcel- muy vinculado al Antiguo Régimen,
admirador de la España católica, pues había estado en la zona nacional como
representante de Pío XI ante Franco
entre 1937 y 1938. Fue el ejecutor fiel del Concordato de 1953, tanto en lo
referente a la nueva geografía eclesiástica (revisión de límites diocesanos)
como en el cumplimiento de la disciplina eclesiástica (visita apostólica de
1956-57 a los seminarios diocesanos) y en la elección de obispos de corte
tradicional”. A Antoniutti le sucedió en los cinco años siguientes Antonio Riberi. “Aunque fue nombrado
por Juan XXIII, era hombre de
confianza de Pablo VI y con él comenzaron la renovación postconciliar del
episcopado y las primeras jubilaciones de obispos (el cardenal Herrera, de Málaga y el arzobispo Olaechea,
de Valencia fueron los primeros en 1966). Su brazo derecho en Madrid fue monseñor
Benelli -futuro sustituto de la secretaría de Estado y cardenal-arzobispo de
Florencia y papable en 1978-, que
tuvo problemas con el Régimen por su orientación democristiana. Riberi fue
creado cardenal en 1967. Murió prematuramente a los pocos meses cuando en Roma
se rumoreaba que iba a ser nombrado secretario de Estado”.
Luigi Dadaglio es el tercer
nuncio de la avenida Pío XII. “Tuvo una larga nunciatura desde 1967 hasta 1980;
renovó profundamente el episcopado, mediante el nombramiento de numerosos
obispos auxiliares, que no pasaban por el control previo del Gobierno, y la consolidación
de la Conferencia Episcopal. Fue ejecutor fiel de la política vaticana que fue preparando la transición de la Iglesia a
medida que el Régimen se iba extinguiendo. Tuvo serios conflictos con el
Gobierno, sobre todo durante el trienio 1973-1975 por el caso Añoveros y otros asuntos muy polémicos (homilías multadas, manifestaciones de sacerdotes y
religiosos contra el Régimen, etc.). Negoció los acuerdos, que se firmaron en
1976 y 1979 y sustituyeron el Concordato de 1953. Fue el primer nuncio que
marchó de Madrid sin la púrpura, aunque Juan Pablo II lo creó cardenal en 1985”.
Antonio Innocenti, que
todavía vive con 94 años, fue nuncio durante cinco años (1980-1985). “Fueron tiempos
de relativa tranquilidad socio-política gracias a la primera fase de la
Transición política y al estilo plenamente conciliar de los obispos. Recibió al
Papa Juan Pablo II en su primera visita a España en 1982”. Juan Pablo II se
alojó en la sede de nunciatura entonces y en sus otros dos viajes a Madrid:
junio de 1993 y mayo de 2003.
El quinto nuncio de este medio siglo fue Mario Tagliaferri. “También tuvo una nunciatura larga, desde 1985
hasta 1995; un decenio marcado por las primeras tensiones entre la Jerarquía y
los primeros Gobiernos socialistas que intentaron minar las tradiciones
religiosas de la España católica con
una agresiva política laicista. Sus negociaciones con los nuevos gobernantes
resultaron muy tensas en diversos momentos. Hombre austero y riguroso, fue
trasladado a la nunciatura de París, donde murió en 1999”.
“De septiembre de 1995 a febrero de 2000 el cargo fue ocupado por el
húngaro Lajos Kada, el primer nuncio
en España no italiano. Su gestión diplomática resultó menos conflictiva con las
autoridades, debido al cambio político de los socialistas a los populares,
aunque no faltaron fricciones por asuntos muy puntuales. Falleció un año más tarde en Hungría, su
tierra natal”.
Relaciones
diplomáticas desde finales del siglo XV
El primer nuncio en
España fue de 1492 a 1503 el ya citado Francisco Desprats. La
institucionalización formal de las nunciaturas apostólicas tardaría todavía un
siglo en producirse en toda la Iglesia durante el pontificado del Papa Gregorio XIII (1572-1585). Hasta
entonces había legados pontificios ocasionales. A los nuncios se les ha
encomendado desde entonces las relaciones con las Iglesias particulares y
también con los Estados
Por su parte, el Reino de España mantenía ya relaciones diplomáticos al más
alto rango con la Iglesia desde 1482. En 1482 reinaban en España los Reyes
Católicos y era Pastor Supremo de la Iglesia el Papa Sixto IV. El noble
español Gonzalo de Beteta fue nuestro primer embajador, entre 1482 y
1484.
El Palacio de España de la céntrica y conocida Plaza de
España, sede de la embajada de España ante la Santa Sede, ha sido ocupado a lo
largo de estos más de cinco siglos por aristócratas, políticos, eclesiásticos y
hasta literatos como los escritores del Renacimiento español Garcilaso de la
Vega y Fernando de Rojas. Desde
entonces se han sucedido 188 embajadores, incluido el actual Francisco
José Vázquez Vázquez, ex alcalde de
La Coruña y quien presentó sus cartas credenciales al papa Benedicto XVI el 20
de mayo de 2006.
Entre los eclesiásticos que fueron embajadores de España
ante la Santa Sede se han hallado los cardenales Pacheco, Zapata, Albornoz, Belluga,
Portocarreño, Lorenzana y Merry del Val. Entre los políticos, que
fueron después ministros e incluso presidentes del Gobierno, están José Cea
Bermúdez, Antonio Ríos Rosas, Antonio Cánovas del Castillo, Joaquín
Ruiz-Giménez, Fernando Mª de Castiella y Antonio Garrigués y Díaz
Cañabate.
Los embajadores de la
democracia
Desde 1975 los embajadores de España ante la Santa Sede han
sido todos miembros del cuerpo diplomático, excepto Francisco Vázquez. De
ellos, el que más tiempo ha permanecido al frente del Palazzo di Spgana ha sido
Carlos Abella Ramallo, que ocupó el cargo entre 1997 y 2004. Ningún otro
embajador ha estado tanto tiempo como él desde 1926. A Abella le sucedió en
junio de 2004 Jorge Dezcállar, procedente de la dirección de CNI. Ceso a
petición propio en febrero de 2006.
Con los gobiernos de la UCD ocuparon el cargo Ángel Sanz
Briz y José Joaquín Puig de la Bellacasa. Con los gobiernos del PSOE, fueron embajadores Nuño Aguirre de Cárcer, Gonzalo Puente Ojea, Jesús
Ezquerra y Pedro López Agurribengoa, quien permaneció el cargo entre
1992 y 1997, es decir, durante un año del primer gobierno del Partido Popular.
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