Hace 100 años que
fue formalmente reconocida la Asociación de la Medalla Milagrosa de santa
Catalina Labouré
Luisa Moreno – La Razón
MADRID- Muchos son los que han oído hablar de la medalla
milagrosa. Sin embargo, pocos son los que conocen su historia. En número 140 de
la calle del Bac, en pleno centro de París, se encuentra la casa madre de Hijas
de la Caridad, que fundaran san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillach. En
1830 habitaba esta casa una novicia llamada sor Catalina Labouré, a quien la
Santísima Virgen confió un mensaje. El 27 de noviembre de 1830 sor Catalina
escuchó una voz en su interior que decía: «Haz que se acuñe una medalla según
este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las
gracias serán mas abundantes para los que la lleven con confianza». Entonces se
creó una forma ovalada en torno a la Virgen y en el borde interior apareció
escrita la siguiente invocación: «María, sin pecado concebida, ruega por
nosotros, que acudimos a ti».
Con ocasión del centenario de la aprobación pontificia de la
Asociación de la Medalla Milagrosa, el superior general de la congregación de
la misión y de las Hijas de María y director general de la Asociación de la
Medalla Milagrosa, ha escito una carta de invitación a celebrar el año jubilar.
La carta a la familia vicenciana inicia con estas palabras: «Cien años
peregrinando con María, unidos con Jesús en los pobres, por medio de la medalla
milagrosa». La carta del superior general invita a todos los miembros de la
Asociación y otros miembros de la familia de san Vicente de Paul «a desarrollar
actividades para promover una mayor devoción a nuestra Madre María y el amor a
los pobres, haciendo todo lo que hacemos para el mayor honor y gloria a nuestro
Dios».
NACE EN FRANCIA
A Catalina Labouré se
le apareció la Virgen para enseñarle y recomendarle que propagara la Medalla
Milagrosa. Nació en Francia, de una familia campesina, en 1806. Al quedar
huérfana de madre a los 8 años le encomendó a la Virgen que le hiciera de
madre, y la Madre de Dios aceptó su petición. Como su hermana mayor profesó en
la filas de San Vicente de Paúl, Catalina tuvo que quedarse al frente de los
trabajos de la cocina y del lavadero en la casa de su padre, y por esto no pudo
aprender a leer ni a escribir.
OPOSICION DE SU PADRE
A los 14 años pidió a
su papá que le permitiera irse a un convento pero él, que la necesitaba para
atender los muchos oficios de la casa, no se lo permitió. Ella le pedía al
Señor que le concediera lo que tanto deseaba: consagrarse a él. Una noche vio
en sueños a un anciano sacerdote que le decía: "Un día me ayudarás a
cuidar a los enfermos". Al salir de visitar a una enferma vio otra vez a
aquel sacerdote que le dijo: Hija mía, tu ahora huyes de mí, pero un día será
feliz de venir a mí. Dios tiene designios sobre ti, no lo olvides imagen de ese
sacerdote se le quedó grabada para siempre.
ACEPTADA COMO NOVICIA
A los 24 años, logró
que su padre la dejara ir a visitar a su hermana en Chatillón - Sur -Seine, y
al llegar a la sala del convento vio el retrato de San Vicente de Paúl y se dio
cuenta de que ese era el sacerdote que había visto en sueños y que la había
invitado a ayudarle a cuidar enfermos. Desde ese día se propuso ser hermana
vicentina, y tanto insistió que al fin fue aceptada en la comunidad.
DESTINOS
Después de un año de
prueba la destinan al hospital de Enghen a servir a los ancianos durante 36
años. 5 años ayudante de cocina, 4 en la ropería, 15 años cuidando de las vacas
que proporcionan la leche parar los ancianos del asilo. Lleva las cuentas de la
compra de las vacas y cuando pierde más que gana suprimen las vacas y
sustituyen las vacas por cerdos. Las hermanas ancianas la buscan para rezar el
rosario con ella, pues lo reza con singular fervor. El día de la Inmaculada cae
enferma y comenta que es el ramillete de flores que cada año le ofrece la
Virgen. Obediente hasta los más pequeños pormenores, observante del silencio,
amante de los oficios más humildes, que declara son las perlas de las Hijas de
la Caridad. Le pregunta una sobrina por qué siempre es una simple cuidadora de
animales y nunca la hacen superiora. Las superioras son elegidas inteligentes.
Ella no ha podido ir a la escuela.
PRIMERAS APARICIONES
Era aún una joven
novicia, cuando tuvo unas apariciones que la han hecho célebre en toda la
Iglesia. En la primera, una noche estando en el dormitorio sintió que un
hermoso niño la invitaba a ir a la capilla. Lo siguió hasta allá y él la llevó
ante la imagen de la Virgen Santísima. Nuestra Señora le comunicó esa noche
varias cosas futuras que iban a suceder en la Iglesia Católica y le recomendó
que el mes de mayo fuera celebrado con mayor fervor en honor de la Madre de
Dios. Catalina creyó siempre que el niño que la había guiado era su ángel de la
guarda.
LA APARICION MAS FAMOSA
Pero la aparición más
famosa fue la del 27 de noviembre de 1830. Estando por la noche en la capilla,
vio a la Virgen resplandeciente. De sus manos salían hermosos rayos de luz
hacia la tierra. La Virgen le encomendó que hiciera una imagen de Nuestra
Señora así como se le había aparecido y que mandara hacer una medalla que
tuviera por un lado las iniciales de la Virgen MA, y una cruz, con esta frase
"Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Ti".
Y le prometió ayudas muy especiales para quienes lleven esta medalla y recen
esa oración.
PERMISO DEL ARZOBISPO DE PARIS PARA IMPRIMIR LA MEDALLA
Catalina le contó a su
confesor esta aparición, pero él no le creyó. Sin embargo el sacerdote empezó a
darse cuenta de que esta monjita era sumamente santa, y se fue al Arzobispo a
consultarle el caso. El Arzobispo le dio permiso para que hicieran las
medallas, y entonces empezaron los milagros. Las gentes empezaron a darse
cuenta de que los que llevaban la medalla con devoción y rezaban la oración
"Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a
Ti", conseguían favores formidables, y todo el mundo comenzó a pedir la
medalla y a llevarla. Hasta el emperador de Francia la llevaba y sus altos
empleados también.
En París había un
masón muy alejado de la religión. Su hija consiguió que aceptara colocarse al
cuello la Medalla de la Virgen Milagrosa, y al poco tiempo pidió que lo
visitara un sacerdote, renunció a sus errores masónicos y terminó sus días como
creyente católico.
LOS RAYOS LUMINOSOS DESECHADOS
Catalina preguntó a la
Virgen por qué de los rayos luminosos que salen de sus manos, algunos quedan
como cortados y no caen en la tierra. Ella le respondió: "Esos rayos que
no caen a la tierra representan los muchos favores y gracias que yo quisiera
conceder a las personas, pero se quedan sin ser concedidos porque las gentes no
los piden". Y añadió: "Muchas gracias y ayudas celestiales no se
obtienen porque no se piden".
LA OSCURIDAD
Después de las
apariciones de la Virgen, la joven Catalina vivió el resto de sus años como una
cenicienta escondida y desconocida de todos. Muchísimas personas fueron
informadas de las apariciones y mensajes que la Virgen Milagrosa hizo en 1830.
Ya en 1836 se habían repartido más de 130,000 medallas. El Padre Aladel,
confesor de la santa, publicó un librito narrando lo que la Virgen había venido
a decir y prometer, pero sin revelar el nombre de la monjita que había recibido
estos mensajes, porque ella le había hecho prometer que no diría a quién se le
había aparecido. Y mientras esta devoción se propagaba por todas partes,
Catalina seguía en el convento barriendo, lavando, cuidando las gallinas y
haciendo de enfermera, como la más humilde e ignorada de todas las hermanitas,
y recibiendo frecuentemente maltratos y humillaciones.
EL JUDIO RATISBONA
En 1842 el rico judío
Ratisbona, fue hospedado muy amablemente por una familia católica en Roma, la
cual como único pago de sus muchas atenciones, le pidió que llevara al cuello
la medalla de la Virgen Milagrosa. Él aceptó esto como un detalle de cariño
hacia sus amigos, y se fue a visitar como turista el templo, y allí de pronto
frente a un altar de Nuestra Señora vio que se le aparecía la Virgen y le
sonreía. Se convirtió al catolicismo y se dedicó todo el resto de su vida a
propagar la religión católica y la devoción a la Madre de Dios. Esta conversión
fue conocida y admirada en todo el mundo y contribuyó a que miles y miles de
personas empezaran a llevar también la Medalla de Nuestra Señora.
LA VIRGEN ERA MAS HERMOSA
Desde 1830, fecha de
las apariciones, hasta 1876, en que murió, Catalina estuvo en el convento sin
que nadie conociera que ella era a la que se le había aparecido la Virgen para
recomendarle la Medalla Milagrosa. En los últimos años consiguió que se pusiera
una imagen de la Virgen Milagrosa en el sitio donde se le había aparecido y al
verla, aunque es una imagen hermosa, ella exclamó: "Oh, la Virgencita es
muchísimo más hermosa que esta imagen".
UN MILAGRO DE CATALINA SE DESCUBRE LA VERDAD. SU
BEATIFICACION
Al fin, ocho meses
antes de su muerte, fallecido ya su antiguo confesor, Catalina le contó a su
nueva superiora todas las apariciones con todo detalle y se supo quién era la
afortunada que había visto y oído a la Virgen. Por eso cuando ella murió, todo
el pueblo se volcó en sus funerales, el
que se humilla será ensalzado. Poco tiempo después de la muerte de Catalina,
fue llevado un niño de 11 años, inválido de nacimiento, y al acercarlo al
sepulcro de la santa, quedó instantáneamente curado. En 1947 el Papa Pío XII
declaró santa a Catalina Labouré, y con esa declaración quedó también
confirmado que lo que ella contó acerca de las apariciones de la Virgen era
Verdad.Su cuerpo se venera en la Iglesia de las Hijas de la Caridad donde está
también San Vicente de Paúl, en la Rue du Bac, en París.
Jesus Marti Ballester
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