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UNA TIERRA
QUE ABUNDA EN DONES NATURALES, DE UNA BELLEZA RICA Y RARA
… Y las
otras claves del completo ecologismo 
El himno
nacional australiano canta las bellezas naturales de este país maravilloso, sin
duda, uno de los más hermosos y desconocidos de todo el mundo. Quizás por ello
una de las “banderas” de la Australia actual –un país pretérito, pero sobre
todo, joven, moderno y cosmopolita- es la defensa del medio natural, la
ecología. A ello se ha referido Benedicto XVI en uno de los párrafos de su
discurso de saludo a Australia, en el Government House de Sídney.
El Papa ha apoyado –como ya la hiciera
el pasado sábado 12 de julio en la entrevista en el avión que le traía a
Sídney- este compromiso australiano por la ecología. Y al hilo de la citada
letra de su himno nacional ha afirmado:
El medio ambiente
humano
-- “Las maravillas de la creación nos
recuerdan la necesidad de proteger y llevar a cabo una administración
responsable de los bienes de la tierra”.
Y a renglón seguido, porque el verdadero y
completo ecologismo no puede olvidar a la persona sino que debe integrar en el
papel capital que al respecto le compete, ha añadido:
-- “De la misma forma, con respecto al
ambiente humano, este país ha sostenido generosamente operaciones
internacionales para el mantenimiento de la paz, contribuyendo a la resolución
de los conflictos en el Pacífico, en Asia del sureste y en otros lugares”.
El ambiente humano no puede permitir la
injusticia. De ahí, el elogio del Papa a la “audaz decisión” del Gobierno
australiano de reconocer las injusticias cometidas en el pasado contra los
pueblos indígenas –aborígenes e isleños del Estrecho de Torres- y de dar pasos
concretos con el fin de alcanzar una reconciliación basada en el respeto
recíproco y de colmar las expectativas de igualdad de oportunidades en todos
los órdenes entre los australianos indígenas y los australianos no indígenas.
El medio ambiente
religioso
Asimismo Benedicto XVI da, en esta
misma línea del verdadero ecologismo, otros dos pasos más al frente: el cuidado
del “ambiente” interreligioso y el genuino servicio que presta la Iglesia
católica. Vayamos por partes:
-- “A causa de las muchas tradiciones
religiosas representadas en Australia, éste es un territorio especialmente
fértil para el diálogo ecuménico e interreligioso. Durante mi estancia, espero
con ilusión encontrar a los representantes locales de las diferentes
comunidades cristianas y de otras religiones, para animar este compromiso
importante, signo de la acción reconciliadora del Espíritu, que nos empuja a
buscar la unidad en la verdad y en la caridad”.
La educación y la sanidad han sido
desde que en el primer tercio del siglo XIX fue permitida en Australia la
presencia y la acción de la Iglesia católica los dos grandes aportaciones de
esta a la sociedad del país. El ejemplo más significativo lo constituye la beata Mary
Mackillop, fundadora de las Religiosas de San José del Sagrado Corazón. Y
pasados dos siglos que han hecho de los católicos la principal minoría
religiosa de Australia con un 27,4% de la población, ¿cuál ha de ser la
aportación de hoy?
-- “En el actual contexto más
secularizado, la comunidad católica sigue contribuyendo a la vida nacional, no
solo a través de la educación y de la sanidad, sino de modo especial indicando
las dimensión espiritual de las cuestiones más relevantes del debate
contemporáneo”.
¡Qué lucidez de
nuevo la del Papa! ¡Qué manera de dar en la diana y de ir a lo esencial! La fe
cristiana, la fe a la sirve la Iglesia católica, tiene como principal
aportación –en medio de la pobreza y de la riqueza- dar la luz de Cristo,
sumergir en la dimensión religiosa y trascendente de la persona a fin de que emerja
la verdad del hombre –creado a imagen y a semejanza de Dios y redimido por
Jesucristo- y, por ello, la verdad de Dios de quien venimos y a quien vamos.
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