Cardenal Madariaga “La JMJ no es no es un Woodstock católico, sino un testimonio del Espíritu Santo”
Escrito por Ecclesia Digital
viernes, 18 de julio de 2008
El Cardenal salesiano hondureño, Oscar Rodríguez
Maradiaga, impulsa a los jóvenes participantes en la JMJ de Sydney a ser
testigos valientes del evangelio.
Sydney (Australia), 18 Julio 2008.- En medio de un ambiente
festivo y distendido, el Arzobispo de Tegucigalpa (Honduras) se dirigía esta
mañana a los jóvenes de habla hispana que están participando en la JMJ, en la
tercera y última de las catequesis preparatorias organizadas para estos días
previos a los actos culminantes, que se celebraran durante el fin de semana.
Esta vez, se trataba de profundizar sobre la idea de saberse enviados por el
Espíritu Santo a dar testimonio del evangelio en el mundo. Los días anteriores,
se habían tratado temas también relacionados con el Espíritu Santo, eje
trasversal y ‘leiv motiv’ de toda esta JMJ.
Con el estilo de Don Bosco, entre cantos y bromas, el Cardenal ha hablado a
los jóvenes, con claridad meridiana, de la necesidad de dar razón y testimonio
de la fe en el mundo. “El Señor nos llama urgentemente a ser testigos de su
evangelio”, decía, repitiendo una y otra vez las palabras de San Pablo: “El
amor de Cristo nos apremia”.
Entre los presentes en la catequesis, encontrábamos jóvenes de la Diócesis
de Monterrey (México), encargados de la animación litúrgica y pastoral, y de
otros países latinoamericanos como Puerto Rico, Republica Dominicana o
Venezuela. También acudieron jóvenes de las diócesis de Madrid, Alcalá y Getafe,
así como de otros puntos de España. A todos ellos, el Obispo les recordaba que
la Jornada Mundial de la Juventud “no es un Woodstock católico sin
drogas ni alcohol, como algunos dicen, sino un testimonio del Espíritu Santo”.
Por eso, exhortaba a los jóvenes a que estos días de encuentro no fueran para
ellos más que el punto de partida de la fase verdaderamente importante de la
JMJ: la de dar testimonio de su fe a su regreso, en sus ambientes cercanos y
especialmente en las situaciones difíciles de la vida cotidiana. En este
sentido, el cardenal hondureño recordaba a los jóvenes que, para afrontar los
miedos, necesitamos la fuerza del Espíritu Santo, tal como reza el lema de esta
XXIII Jornada Mundial, tomado del libro de los Hechos de los Apóstoles.
Y, también desde el más puro carisma salesiano, el obispo Maradiaga
insistía en que no es necesario hacer grandes cosas para ser testigo de la fe,
sino hacer lo que debemos hacer en cada momento, siendo fieles a nuestra fe en
Cristo. Al respecto, presentaba a los jóvenes asistentes las figuras de los
jóvenes santos salesianos Ceferino Namuncurá, Domingo Savio y Laura Vicuña, que
supieron, a su corta edad, vivir la vida cristiana en profundidad. “No le
pongamos trabas al Espíritu –añadía- para que pueda hacer de nosotros
verdaderas obras de arte”.
En otro momento de su alocución, Don Oscar Rodríguez Maradiaga recordaba
las palabras de Don Bosco: “Tristeza y melancolía, fuera de la casa mía”, y
explicaba a los jóvenes presentes que la idea de Don Bosco era que el que vive
en Gracia de Dios vive la autentica alegría, la que brota del corazón, mientras
que el que vive en el pecado esta triste. Y apuntaba: “Se han fijado ustedes en
lo triste que esta el mundo? Pues esa es nuestra misión, irradiar la alegría,
porque el mundo vive triste y necesita la alegría.”
Un bello mensaje para unos jóvenes que disfrutaron a tope de la presencia y
las enseñanzas de este salesiano que, como Don Bosco, sabe meterse a los chicos
en el bolsillo y, a la vez, decirles cosas verdaderamente importantes. Antes de
prepararse para presidir la Eucaristía, concelebrada junto con los otros 3
obispos y casi una veintena de sacerdotes presentes, lanzaba un último mensaje,
en tono jocoso pero meridiano, a los jóvenes: “San Pablo decía ‘Ay de mi, si no
evangelizo! Pues, ay de ustedes, si la JMJ de Sydney se acaba en Sydney!
Entonces, buena sepultura y que descansen en paz”.