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GESTOS
QUE HABLAN POR MIL PALABRAS Y LAS AVALAN
El Papa se encuentra con cuatro víctimas de abusos sexuales
Ya lo hizo en su viaje a Estados
Unidos de América del pasado mes de abril. Hoy lo ha vuelto a hacer en Sídney:
en la mañana del lunes 21 de julio, el Papa Benedicto XVI se ha encontrado con
un pequeño grupo de víctimas de abusos sexuales de parte de eclesiásticos. Eran
dos hombres y dos mujeres y sus acompañantes, quienes, a las 7 horas,
participaban en una Eucaristía privada oficiaba por el Papa para ellos.
Concelebraron con el Papa, el carden
Pell, el arzobispo sustituto de la secretaría de Estado, sus secretarios y un
sacerdote australiano encargo del apoyo a estas personas. Una vez concluida la
misa, Benedicto XVI escuchó sus casos e historias, les consoló,
asegurándoles su cercanía espiritual, y les garantizó sus oraciones por ellos,
por sus familias y por todos demás damnificados de esta espantosa lacra.
El encuentro se desarrolló en un
clima –reza el comunicado oficial de la Sala de Prensa de la Santa Sede- de
gran respeto, espiritualidad y de fuerte emoción. Las palabras del Papa el
sábado 19 de julio en la catedral de Santa María de Sídney –que ya contamos en
nuestra crónica número 20- han sido avaladas una vez más por los hechos, por
gestos que hablan por sí solos.
El drama de los abusos sexuales a
menores tiene ya un antes y un después. En Sídney el Sucesor de San Pedro, el
Vicario de Cristo en la tierra, ha vuelto a escribir una nueva página en esta
historia sin retorno del nunca más a esta aberración. Prosigue interrumpida la
línea roja que la Iglesia marcó ya a partir, en 2002, tras el conocimiento público de estos sucesos
tan lamentables. Todo requiere su tiempo. Las heridas se cicatrizan con el
tiempo, con las oportunas terapias y también con la oración de toda la Iglesia, con Pedro y bajo Pedro,
con palabras y con los gestos. Nunca más. Nunca más. Toda la Iglesia está con
Pedro también aquí.
Otros encuentros significativos
Fuera también del programa oficial
previsto, pero en el deseo y en la voluntad del Papa desde que se planificara
este viaje, Benedicto XVI aprovechó la tarde del sábado 19 de julio, antes de
desplazar al hipódromo de Randwick para la vigilia con los jóvenes, para
realizar una visita muy emotiva: a la residencia de ancianos en Sídney de las
Hermanitas de los Pobres, la Casa de San José.
Allí se
encontró con el anterior arzobispo de Sídney, el cardenal Edward Bede Clancy,
de 84 años, quien rigió esta archidiócesis de 1983 a 2001. El fue quien recibió
en 1986 y en 1995 al Papa Juan Pablo II.
Benedicto
XVI saludó también a otros dos obispos eméritos, monseñor William Brenan y
William Murray, y a numerosos sacerdotes. Asimismo el Santo Padre, estuvo
Rosemarie Goldie, de 99 años, la primera, antigua subsecretaria del Consejo
Pontificio para los Laicos. Fue la primera mujer en ocupar un cargo de este
rango en la Santa Sede.
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