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Es la Virgen que mira al pueblo. Es la
Virgen que sonríe y bendice a sus fieles, que la veneran con amor filial desde
el siglo XII. Es la Virgen elegante y señorial que porta al Niño Jesús y que
muestra, en catequesis de talla, la verdad de su humanidad y divinidad.
Es
la Virgen florecida, en claveles, gladiolos y nardos, que exhala el
inconfundible buen olor de Cristo. Es la Virgen que enseña la grandeza del
misterio y de la misión de María Santísima, la Intercesora y la Modelo. Es la
Virgen compañera de camino y de afanes, transmisora de fe, de esperanza y de
caridad. Es la Virgen Eucarística, que guarda en su regazo materno a Jesús
Sacramentado y nos lleva siempre a El. Es la Virgen solidaria, que con su
mejilla herida y abierta, se une al dolor de toda la humanidad, al grito y al
llanto de los que sufren. Es la Virgen del perdón y de la misericordia, que nos
llama siempre a reconciliarnos con Dios a través del sacramento de la confesión
y a reconciliarnos con los hermanos. Es la Virgen que se enraíza con la
historia de nuestra fe y guía e interpela a todos sus devotos para que sean
fieles a esta misma historia de fe. Es la Virgen de la Palabra, que, dichosa
Ella, que escuchó la Palabra de Dios y al puso por obra, que tanto se adhirió a
la Palabra que la Palabra se hizo Carne
en sus entrañas de Virgen y de Madre y habitó entre nosotros. Es la Virgen coronada
que nos indica que la mejor corona es la vida cristiana coherente, apostólica y
comprometida de los hijos de la Iglesia. Es la Virgen procesionada con faroles
y antorchas, con cirios y velas, que nos llama a correr bien la carrera y a dar
el relevo para que todas las generaciones sigan proclamándola Bienaventurada en
el Nombre del Señor y para Gloria suya. Es la Virgen de la catedral, la Virgen
de la iglesia principal de nuestra ciudad y de nuestra diócesis, “caput et
mater ecclesiarum”. Es la Virgen de la Iglesia, la Virgen de nuestra Iglesia
que peregrina, con su pastor al frente, en las tierras de Sigüenza-Guadalajara.
Es, sí, la Virgen de la Mayor de Sigüenza, su Patrona, su Señora, su Madre, su
Abogada, su Orgullo, su Corona, clave inequívoca y fecunda de su identidad más
cierta.
Imagen
románico-gótica que mira y bendice al pueblo
La
Virgen de la Mayor es una imagen originariamente románica, de madera de ciprés,
traída a Sigüenza por el obispo Bernardo de Agén, reconquistador y
restaurador de la diócesis, en el año 11243. Su emplazamiento primero fue la
capilla mayor de la catedral, de donde procede su nombre popular: Virgen de la
Mayor.
En
las Actas de la catedral de Sigüenza del año 1197 consta que el entonces obispo
Rodrigo mandó que ardieran día y noche ante la imagen de la Virgen de la
Mayor siete lámparas, de plata grabada, llenas de aceite.
Artísticamente,
es una imagen que representa el misterio de la Coronación de María. Es efigie
"socia belli" ("compañera de batalla"), ya que acompañaba
al obispo Bernardo en sus intervenciones en pro de la reconquista del antiguo
territorio diocesano. Es también imagen eucarística: tiene una concavidad con
portezuelas al dorso, en donde se guardaban reliquias y el viático o Santísimo
Sacramento.
En el
año 1313, hallándose muy deteriorada la imagen, el obispo Simón Girón de
Cisneros mandó revestirla de plata. Por ello, durante un tiempo fue llamada
"La Blanca", título que no prevaleció ya que el pueblo seguía
llamándola la Virgen de la Mayor. Durante la citada restauración de la talla,
se procede también a otras acciones, que le dotan de una presencia más gótica
-ágil, risueña, señorial, benedicente-, como actualmente puede contemplarse.
Procesión
vespertina desde 1493
En
1493, según relatan las Actas de la Catedral de Sigüenza, comienzan la
procesión anual de la imagen de la Virgen de la Mayor, cuya fiesta venía ya
celebrándose en el domingo siguiente a la Asunción de María (entre los días 17
y 24 de agosto). Era obispo de Sigüenza Pedro González de Mendoza, el
guadalajareño cardenal Mendoza.
El
año 1522 el obispo de Sigüenza Fadrique de Portugal funda la Cofradía de
la Virgen de la Mayor, cuyos primeros estatutos datan de 1598, siendo obispo de
Sigüenza Lorenzo Suárez de Figueroa y Fernández de Córdoba.
En
1609 se construye un nuevo retablo para la capilla mayor de la catedral. Es
obra de Giraldo de Merlo. Era obispo de Sigüenza fray Mateo de
Burgos. La imagen de la Virgen de la Mayor experimenta entonces distintos
emplazamientos: en 1610 en la Iglesia de Santa María de Medina o Santa María de
los Huertos -actual Iglesia de las Hermanas Clarisas y perteneciente al
patrimonio catedralicio- y en 1617 y hasta 1673, en la capilla de la
Anunciación de la catedral de Sigüenza, a cuyo efecto el artista Juan de
Orihuela labra altar y retablo, que desde 1904 es ocupado por una imagen de
la Inmaculada.
La Virgen
del Trascoro
Entre
1666 y 1673, por mandato del obispo Andrés Bravo de Salamanca, el
artista Juan de Lobera construye en el transcurro de la catedral un
altar-retablo barroco destinado a la Virgen de la Mayor. Es desde entonces su
sede.
En
1809, la imagen de la Virgen de la Mayor se libra milagrosamente de ser quemada
por los franceses, en plena guerra de la Independencia. Con todo, un soldado
francés deja huella de lo acontecido mediante un sablazo en la mejilla
derecha de la imagen de la Virgen, que todavía permanece hoy.
En
el año 1871, siendo obispo Francisco de Paula Benavides y Navarrete,
se renuevan los Estatutos de la Cofradía de la Virgen de la Mayor, que han
permanecido en vigor hasta 2005.
a
Coronada
hace un siglo
El
18 de marzo de 1906 es robada la corona de la Virgen de la Mayor y un anillo.
Inmediatamente después, por suscripción popular y ayudas del Cabildo
Catedralicio, se labra una nueva corona para la Virgen y las Religiosas
Ursulinas bordan un manto de raso blanco para la fiesta de la coronación, que
tiene lugar el 17 de agosto de 1906, presidida por el obispo de Sigüenza fray Toribio
de Minguella y Arnedo.
Asimismo,
en el anochecer de aquel día, se celebró una procesión especial por las calles
Medina, Seminario, San Roque, Puerta de Guadalajara, Valencia, Fuerte, Mayor y
Plaza. En los últimos treinta años no se había realizado esta procesión, cuyos
orígenes datan de 1493.
En
1926 comienzan las gestiones para dotar de un rosario de faroles con los
misterios del Rosario para esta procesión, que sale, por primera vez, a las calles
seguntinas el 17 de agosto de 1928. Era obispo de Sigüenza Eustaquio Nieto
Martín.
a
Rosario de
faroles desde 1928
En
octubre de 1936, en plena guerra civil española, el rosario de faroles es
gravemente dañado. Tras el final de la guerra, se emprende su restauración y
mejora y en la fiesta de la Virgen de la Mayor de 1943 sale el nuevo rosario de
faroles. En sede vacante tras el martirio el 27 de julio de 1936 del obispo
Nieto Martín, la diócesis era regida por el canónigo arcediano Hilario Yaben
Yaben como vicario capitular.
Entre
1941 y 1946 -años de la restauración de la catedral, gravemente dañada durante
la guerra civil- la imagen de la Virgen de la Mayor es ubicada en la capilla
parroquial de San Pedro, dentro de la catedral.
En
1974, el obispo Laureano Castán Lacoma promueve una nueva restauración
de la imagen, que además es despojada de los mantos que la revestian. Desde
entonces la imagen ofrece la belleza cipresina de su original creación
bajomedieval.
En
1998, la Cofradía de la Virgen de la Antigua de Guadalajara ofrece a la
Cofradía de la Virgen de la Mayor de Sigüenza dos faroles de los misterios
gozosos y dieciocho faroles de mano.
a
Fiesta de
interés turístico regional
En
2000, la Cofradía hace entrega de un cuadro de la Virgen de la Mayor a la Casa
de Guadalajara en Madrid y restaura el histórico trono barroco de la Virgen de
la Mayor.
En
2005, con fecha 24 de junio, el obispo José Sánchez González aprueba los
nuevos Estatutos de la Cofradía de la Virgen de la Mayor y, con fecha 15 de
noviembre, la Dirección general de Turismo y Artesanía de la Junta de
Comunidades de Castilla-La Mancha declara fiesta de interés turístico regional
a la procesión de los faroles.
Tres
grandes actos en el día de su fiesta
En
el día de la festividad de la Virgen de la Mayor, que es, desde finales del
siglo XV, el domingo siguiente a la solemnidad de la Asunción de la Virgen
María, los actos conmemorativos tienen tres grandes momentos. El primero de
ellos comienza a las ocho de la mañana. Varios cientos de fieles participan en
el tradicional Rosario de la Aurora, que recorre las travesañas y las murallas
de la ciudad. A continuación, en el altar de la Virgen de la Mayor se oficia
una Eucaristía.
A
las 12 horas, el obispo diocesano preside la Eucaristía central y
principal de la Jornada. Más de medio millar de fieles acuden a la misma.
Cantará la Coral Santa Cecilia de Sigüenza, cuyo director es el canónigo Juan
Antonio Marco.
El
momento más esperado del día llega a partir de las nueve de la tarde. Comienza
con el rezo del rosario ante el altar de la Virgen de la Mayor, mientras va
saliendo la procesión en su honor, que media hora más tarde está ya en las
calles de la ciudad. Es la procesión de los faroles en honor de la Virgen de la
Mayor, que recorre las principales vías de la ciudad, acompañada de varios
miles de fieles.
El
tañido de las campanas catedralicias, el desgranar del Santo Rosario y los
sones de la banda de música aportan el sonido inconfundible de la más bella
noche seguntina, iluminada por los cirios de los faroles procesionales y las
luces artísticas y monumentales de la ciudad, mientras que los nardos, los
gladiolos y las rosas en honor de María Santísima de la Mayor esparcen sus
mejores olores y fragancias al igual que del corazón y de los labios de los
seguntinos salen las más hermosas y conmovidas plegarias y oraciones en la
fiesta anual de su Madre y Señora.
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