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Espléndida síntesis de Benedicto XVI sobre el sentido del rezo del Rosario. "El día 7, domingo próximo, celebraremos la fiesta de la Virgen del Rosario y es como, si cada año, Nuestra Señora nos invitara a redescubrir la belleza de esta oración, tan sencilla y tan profunda.
El amado Juan Pablo II fue gran apóstol del Rosario: le recordamos arrodillado con la corona entre las manos, inmerso en la contemplación de Cristo, como él mismo invitó a hacer con la Carta Apostólica <Rossarium Virginis Mariae>. El Rosario es oración contemplativa y cristocéntrica, inseparable de la meditación de la Sagrada Escritura. Es la oración del cristiano que avanza en la peregrinación de la fe, en el seguimiento de Jesús, precedido de María. Desearía invitaros, queridos hermanos y hermanas, a rezar el Rosario durante este mes en familia, en las comunidades y en las parroquias por las intenciones del Papa, por la misión de la Iglesia y por la paz del mundo". Con estas extraordinarias palabras, en proverbial ejercicio de síntesis, el Papa Benedicto XVI presentaba el Rosario en la alocución previa al rezo del Angelus del pasado domingo 1 de octubre. El magisterio de la Iglesia y el glosario de frases y de definiciones del mismo se enriquece, de este modo, de manera extraordinaria. Del Rosario, Benedicto XVI destaca su belleza, profundidad y sencillez, su carácter de oración contemplativa y cristocéntrica, su estrecha vinculación con la Sagrada Escritura, su virtualidad en aras a avanzar en la peregrinación de la fe y del seguimiento de Jesucristo, la conveniencia de rezarlo en familia, en comunidad o en la parroquia y su destino en beneficio de las intenciones del Papa, de la misión de la Iglesia y de la paz. ¡Admirable síntesis, inmenso regalo el que Benedicto XVI nos brinda con estas palabras, que entran ya en los más hermosos anales de la historia del Rosario!
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