Creer y confiar aun en el corazón de la crisis – Conferencia Episcopal Francesa
Escrito por Ecclesia Digital
martes, 14 de octubre de 2008
Comunicado
de prensa de la Comisión de Asuntos Familiares y Sociales de la
Conferencia Episcopal Francesa.
La crisis por la
que atravesamos da fe de la importancia del sistema financiero para la economía
y la paz social.
La
«financierización» de la economía ha acelerado la globalización, por lo que
sería injusto afirmar que sus efectos son exclusivamente negativos: ha
facilitado la transferencia de riquezas y de tecnologías y ha constituido un
potente incentivo para proyectos de inversión en países en vías de desarrollo.
Siempre y cuando
respete ciertas exigencias, el mercado libre sigue siendo, indudablemente, la
herramienta más efectiva para la utilización de los recursos y para responder a
las necesidades de los hombres y de las sociedades de manera eficaz.
Pero la crisis
actual nos revela también las numerosas consecuencias negativas que se
desencadenan cuando unas lógicas financieras llevadas al extremo se desvinculan
de la economía y se plantean como único objetivo la búsqueda de un beneficio
inmediato.
Nuestras sociedades
están conmocionadas. Y como siempre sucede en casos como éste, los más pobres
son las primeras —y muy inocentes— víctimas.
Esta crisis nos
invita a todos a reflexionar sobre nuestro estilo de vida y nuestra relación
con el dinero, sobre la forma en la que invertimos nuestros ahorros y
recurrimos al crédito.
No podemos menos de
aplaudir los esfuerzos de los gobiernos y de los líderes políticos con vistas a
hacer frente a la situación.
Resulta esencial
que las medidas anunciadas tengan como objetivo algo más que el mero
mantenimiento de un sistema financiero que ha revelado sus fragilidades y las
consecuencias de éstas para el hombre.
Ello no será
viable:
- sin una
cooperación entre los estados, y naturalmente en nuestra Europa;
- sin la creación
de instituciones nacionales e internacionales eficaces con la función de poner
orden en los mercados financieros;
- sin la provisión
de los medios que nuestras economías necesitan para ponerse al servicio de las
personas y no exclusivamente al del beneficio.
Lo hasta aquí
apuntado entraña una reflexión ética y un compromiso con el fin de:
- reflexionar sobre
las prácticas especulativas que buscan una rentabilidad máxima a corto plazo;
- revisar los
sistemas de remuneración y de gratificación de los directivos de entidades
financieras, especialmente cuando éstos hayan contribuido al desencadenamiento
de la crisis o puedan sacar beneficio de ella de forma inconsiderada;
- aplicar los
medios necesarios para una mayor trazabilidad del dinero y una mejor
identificación de los riesgos;
- desarrollar, por
parte de la economía, un recurso más racional al crédito;
- reorientar el
mercado financiero, por medio de inversiones socialmente responsables, al servicio
de una economía productiva y adaptada a las exigencias medioambientales.
La crisis actual
puede brindarnos la ocasión de estrechar nuestro vínculo social.
Cuando el sistema
financiero pretende ser un fin en sí mismo y sólo se ve animado por el deseo
exclusivo del beneficio, pierde el norte.
Cuando la
preocupación por el hombre, por todo el hombre y por todos los hombres vuelve a
ser prioritaria, renace la confianza.
París, 8 de octubre
de 2008
Los obispos de la
Comisión de Asuntos Familiares y Sociales
Jean-Charles
Descubes, arzobispo de Ruán
Michel
Dubost, obispo de Evry
Michel
Guyard, obispo de El Havre
François
Jacolin, obispo de Mende
Michel
Pansard, obispo de Chartres
(Original francés
procedente del archivo informático de la Conferencia Episcopal Francesa;
traducción de ECCLESIA.)