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Por la ruta de Urdaneta, el descubridor del tornaviaje, el cosmógrafo de Dios, el misionero de mares y océanos En los cinco siglos del nacimiento de fray Andrés de Urdaneta
En Guadalajara de España tiene un seminario y un colegio a su nombre y cerca de la Guadalajara de México es una celebridad, como lo es –allende los mares- en Filipinas. Fue discípulo y albacea del gran Juan Sebastián Elcano y tras él fue la primera persona en dar completa la vuelta al mundo. En México se hizo fraile agustino y desde entonces los mares y los océanos eran para él mucho más que senderos a explorar, que caminos para el comercio, el intercambio y la cultura: eran rutas de Dios, tierras de misión. Descubrió el tornaviaje y fue cosmógrafo de Dios. “¿Quién era el audaz marinero/de sangre de mártir y de alma bizarra/que prendió en la corona divina/fulgente esmeralda/, y la perla más rica de Oriente/en el manto de un gran monarca?/¿Quién era el Javier que, atrevido,/dejó las riquezas, la calma,/la vida tranquila,/el padre que amaba/la patria bendita,/la madre adorada,/y allende los mares/halló, sin buscarlo, la fama?/Era hijo del genio de Hipona,/un padre, un pastor de almas,/un monje, un marino, un guerrero, un apóstol, un héroe de España./¿Quién era el audaz marinero? Su nombre…/fray Andrés de Urdaneta se llama”, escribió en verso el también agustino Domingo Cubría.
Una vida de aventuras y hallazgos
El marino y fraile agustino Andrés de Urdaneta y Cerain nació en la localidad guipuzcoana de Villafranca de Ordizia en 1508. Fue militar, cosmógrafo, marino, explorador y descubridor. Su figura es de capital importancia para la historia de la navegación marítima y para la historia de las misiones. Participo en las históricas expediciones de García Jofre de Loaysa, entre 1525 y 1536, y en la de Miguel López de Lagazpi, entre 1564 y 1565. Alcanzó renombre universal por descubrir y documentar la ruta a través del océano Pacífico desde Filipinas hasta Acapulco (México y viceversa), conocida como Ruta de Urdaneta o Tornaviaje. En la primera de estas expediciones, siguiendo las indicaciones y los recorridos del gran Fernando de Magallanes, llegan desde La Coruña hasta Filipinas y permanecen un largo y conflicto tiempo en las islas Molucas. Andrés de Urdaneta vino al mundo en la localidad de Ordizia (entonces Villafranca). Fueron sus padres Juan Ochoa de Urdaneta y María Gracia de Cerain, ambos de ilustre linaje. Juan de Urdaneta fue alcalde de Villafranca en 1511 y la madre debió tener relación familiar con el sector de las ferrerías, pues era pariente de Legazpi y el propio Urdaneta reconocía a Andrés de Mirandaola como sobrino suyo. . En los estudios destacó en Matemáticas, Latín y Filosofía. En 1525 junto a Juan Sebastián Elcano formó parte de la expedición de Loaysa .Al fallecer Elcano, en pleno viaje, es uno de los testigos que firman su testamento. Tras la campaña de las Molucas, regresa a España, donde visita al Emperador y le entrega una memoria sobre esas islas. De España pasa a México, donde profesa en la orden de San Agustín, en 1522. Fue corregidor de Avalos y después de Nueva Galicia y en 1547 recibe el título de almirante para viajar a Perú, un viaje que finalmente no se lleva a cabo. El 3 de junio de 1568 fallece en el convento de San Agustín de Ciudad de México.
El tornaviaje
A pesar de su condición de religioso y de sacerdote, el Rey Felipe II ordena a Luis de Velasco, Virrey de la Nueva España (México), que cuente con Urdaneta para la expedición a las islas de Poniente mandada por Legazpi. Urdaneta diseñó la ruta de regreso basándose en sus conocimientos científicos. Cinco expediciones anteriores habían intentado el tornaviaje sin poderlo completar por las corrientes en contra. La ruta de vuelta desde las Filipinas por el Este era estratégicamente muy importante pues permitiría a España el comercio con el Extremo Oriente sin navegar por aguas controladas por los portugueses en las Molucas, India y África. Urdaneta, que conocía esas aguas consideraba que subiendo hacía el norte desde Filipinas podía encontrar una corriente favorable que lo llevara nuevamente hasta América. Para el regreso, Urdaneta zarpó de San Miguel, en Filipinas el 1 de junio de 1565 y puso rumbo nordeste, ascendió hasta el paralelo 40, donde encontró la corriente de Kuro Siwo , que desde Japón les llevó hasta más al norte del cabo Mendocino, en California, desde donde costearon rumbo sur hasta Acapulco. El 8 de octubre de 1565, tras haber recorrido 20.000 kilómetros en poco más de cuatro meses, la hazaña quedaba completada, el tornaviaje era ya una realidad, una histórica y capital aportación a la humanidad. Al llegar a Acapulco, Urdaneta descubrió que un miembro de su expedición, Alonso de Arellano, que se había separado de la flota apenas dejar el puerto, se había adelantado siguiendo el camino explicado por Urdaneta y había alcanzado el puerto de Navidad en agosto. Sin embargo, la falta de notas de Arellano sobre la ruta seguida y su innoble actuación hizo que el nombre de Urdaneta se asocie al recorrido. Durante el resto de los siglos XVI y XVII las naves españolas, particularmente los galeones que recorrían anualmente el trayecto Acapulco-Manila-Acapulco, emplearon la ruta de Urdaneta, quien además dejó escrita y presentada al Rey de España y a las autoridades las relaciones de sus expediciones con Loaysa y con Legazpi y la ruta completa del Tornaviaje. .
El misionero de Oriente A través de la ruta de Urdaneta, más de diez mil misioneros han podido realizar su tarea evangelizadora, de ellos tres mil agustinos, la Congregación de fray Andrés. Blas Sierra de la Calle, director del Museo Oriental de Valladolid, también fraile agustino, traza el siguiente perfil de Urdaneta: “El joven de Villafranca de Ordizia, amante de país vasco natal, se convierte en hombre universal y ya con 28 años había dado la vuelta al mundo. El aventurero que siguiendo a Juan Sebastián Elcano sueña con la gloria, encontrará en Cristo su mejor premio. El fogoso guerrero, que pelea durante ocho años en Las Malucas, en una guerra fraticida contra los portugueses, se hace fraile agustino al encontrar en el mensaje de San Agustín, que solo el Amor es la auténtica respuesta. El marinero inquieto, que interroga el firmamento y busca nuevas rutas por el mar, con su vida y testimonio, enseñará la ruta que lleva hacia el cielo, más allá de las estrellas. El cosmógrafo experimentado que descubre el tornaviaje entre México y Filipinas, enseñará la ruta del diálogo entre dos mundos: ruta de intercambio y encuentro entre pueblos, razas, culturas y religiones de Oriente y Occidente “Quién inauguró el puerto de Acapulco –que inmortalizaría el Galeón de Acapulco, también llamado Galeón de Manila o Nao de la China-, indicó como misionero la ruta hacia Cristo, puerto seguro en el que todo corazón inquieto puede encontrar refugio y descanso... Por la ruta que abrió Urdaneta más de tres mil agustinos han viajado por los cuatro continentes anunciando la Buena Noticia del Evangelio. Unos lo harían en Filipinas, China, Japón e India; otros por distintos países de Hispanoamérica y por África… Tras siglos de singladura esta ruta sigue abierta” Con motivo del quinto centenario de su nacimiento se vienen realizando llevando a cabo distintas iniciativas desde la primavera pasada. La televisión vasca hizo un estupendo reportaje sobre él titulado "El secreto de Urdaneta", al igual que han publicado reportajes sobre Urdaneta otros destacados medios de comunicación. En San Sebastián se mantiene todavía la exposición "Los vascos y el Pacífico. Homenaje a Urdaneta". El Museo Oriental de Valladolid ha mostrado la exposición itinerante sobre "La ruta de Urdaneta", que ha recorrido distintas comunidades agustinas de España. En diciembre se organizó en Ordizia un congreso sobre él y una exposición. A finales de enero el Museo Naval de Madrid organizó un ciclo de conferencias de tres días sobre su figura. En Acapulco y Manila se están realizando también exposiciones sobre su gesta como "Monje y marino".
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