|
El próximo domingo día 27 de diciembre se celebra en la Liturgia de la Iglesia católica, la Sagrada Familia Jesús, María y José. Siempre ha sido relevante anunciar con esmero y vigor el evangelio de la familia. Hoy es más urgente. Nuestro pueblo aprecia mucho a la familia. Los jóvenes la valoran y desean crear una familia, a pesar de las dificultades. Aunque hay voces empeñadas en desfigurar la realidad misma del matrimonio, creemos que, ser esposo y esposa, padre y madre, es algo imprescindible para formar un hogar sobre el quicio del matrimonio. 
Ya, en los primeros momentos del cristianismo, la familia aparece como trasmisora de la fe de los padres así como en algunos países donde los sistemas de ideología totalitaria prohibían toda creencia religiosa. De manera que la transmisión de la fe se hacía en la familia, lugar idóneo e íntimo para acoger a los hijos cuidar de la salud corporal y espiritual, ámbito de la ecología humana, santuario de vida y esperanza de la sociedad. Una comunidad creyente y evangelizadora pasa por la familia como institución básica para trasmitir la fe. Como ha dicho el papa Benedicto XVI, “la familia cristiana tiene, hoy mas que nunca, una misión nobilísima e ineludible, como es trasmitir la fe, que implica la entrega a Jesucristo, muerto y resucitado y la inserción en la comunidad eclesial”. Si la transmisión de la fe encuentra en la familia un entramado de comunicación y afecto que permite hacerla vida; es ella el ámbito de relaciones personales donde se produce el despertar religioso que tan difícilmente se logra en otros ámbitos. Es, asimismo, lugar privilegiado para aprender la oración: en la familia, la plegaria se une a los acontecimientos de la vida, ordinarios y especiales; la oración familiar representa el germen del diálogo de cada persona con Dios; el seno de la familia es el primer lugar natural para la preparación de los Sacramentos. Las primeras oraciones se aprenden en la vida de familia
Los padres son los primeros educadores y evangelizadores de los hijos. Por ello, en virtud del sacramento del matrimonio están llamados a ser los primeros responsables de la transmisión de la fe a sus hijos. Es más, rezando con los hijos, dedicándose con ellos a la lectura de la Palabra de Dios e introduciéndose en la intimidad del Cuerpo- eucarístico y eclesial- de Cristo mediante la iniciación cristiana, llegan a ser plenamente padres, es decir, engendradores no sólo de vida corporal, sino también de aquella que, mediante la renovación del Espíritu brota de la Cruz y Resurrección de Cristo”.
Para revitalizar y testimoniar la vida de la familia, como punto de encuentro y deseos de reivindicar una vez más la defensa en la vida desde su concepción hasta la muerte natural para testimoniar la unión indisoluble del matrimonio entre el hombre y la mujer. Os invito que se hagan oraciones y actos especiales en todas las parroquias, y dada nuestra cercanía geográfica con Madrid, las familias que puedan y ojala que sean muchas, asistamos al encuentro Europeo de todas las Iglesias para que resuene la preocupación compartida de nuestro continente por la situación que atraviesan la institución familiar. Tendrá lugar en Madrid en la Plaza de Lima y será a las 10 de la mañana. Al mediodía el Papa dirigirá un mensaje vía satélite de apoyo a todas los presentes y se celebrara la eucaristía del Señor. Para terminar gozosos anunciando y viviendo el Evangelio de la familia, y volver gozosos como los pastores de Belén, después de haber adorado al Niño que encontraron en el pesebre con María su madre.
|